La hegemonía instituida por el modelo neoliberal impone políticas e ideologías, bajo la falsa premisa del respeto a la legalidad. Entre sus postulados, dice defender la libre emisión de opiniones, pero en la práctica las realidades reflejadas en los medios y la mayoría de partidos políticos muestran una parcialidad de sus miradas en tanto minimizan las voces disidentes e iniciativas de transformación.
Los enfoques que borran la diferencia o lo distinto, lo que buscan es descalificar la crítica y anular las aspiraciones de cambio.
En mayo se celebran tres efemérides para conmemorar el trabajo, la maternidad y la salud de las mujeres (28), mismas que se interpretan de distintas formas a partir de cómo se dan las relaciones de poder en lo laboral, en la familia y el cuerpo.
Al hacer una mirada crítica de la realidad, descubrimos que en esos espacios existe una conflictividad cuyo origen son los privilegios para unos y la opresión para la mayoría. Esto sucede porque la premisa del bien común se subordina al derecho a la propiedad, a los privilegios para el capital y la preponderancia de los hombres en la toma de decisiones.
Quienes abordamos desde la investigación periodística las problemáticas sociales, nos proponemos hacer explícitos los conflictos para hacer evidentes las desigualdades y, al mismo tiempo, demostrar la falta de soluciones, así como –cuando existan– las resistencias y apuestas a lo alternativo.
A propósito del uno de mayo, feministas de izquierda lanzaron una proclama que solicitan sea difundida. Sirva este espacio para darla a conocer, aprovechando que en esta columna existe libertad para difundir ideas distintas, críticas, que buscan cambios porque este modelo neoliberal no resuelve la pobreza de la población trabajadora ni garantiza los derechos a la mayoría de habitantes, por mencionar algunos de sus fracasos.
“Considerando que la clase trabajadora está compuesta por una gran diversidad de sujetos, con realidades y necesidades diversas (mujeres, hombres, jóvenes, adultos, nacionales, emigrantes, indígenas, mestizos, heterosexuales, homosexuales) es necesario que la normatividad laboral amplíe su concepción sobre el sujeto trabajador, incluyendo la diversidad y heterogeneidad de la estructura productiva, de los géneros y de otras condicionantes, desterrando la figura única “del trabajador” (…) el principio de no discriminación para garantizar la igualdad de oportunidades y de trato, parte de la premisa de que hombres y mujeres no gozan de una situación igualitaria en la sociedad y se refleja de manera directa en el ámbito del trabajo”.
Para demostrar esa discriminación, cabe recordar que la legislación laboral guatemalteca no reconoce a las trabajadoras agrícolas como sujetos de derechos, ya que son consideradas como ayudantes.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
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2 comentarios:
Juan Francisco M.C.: (2008-05-03 12:08:10 horas)
Me parece muy bien el artículo, en lugar de trabajador podría decir la ley: persona trabajadora, sería amplia la definición y estarían absolutamente todas las personas, incluyendo algunas que usted no menciona.
Creo que el término NEO no debería aceptarse como deseable en nadie, ejemplo: neoliberal, necocomunista, neosocialista, neoanarquista, etc.
Ximena Morales: (2008-05-03 08:47:36 horas)
Gracias Rosalinda por visibilizar las demandas de las guatemaltecas. Queremos agregar que exigimos un mundo laboral libre de violencia, la cual es una forma de discriminación de género que no sólo se expresa en el plano psicológico, abuso, hostigamiento sexual, etc. la discriminación y segregación laboral de las trabajadoras construye la violencia de género en el mundo del trabajo. Las feministas de izquierda luchamos contra el neoliberalismo y el patriarcado, queremos un mundo en el cual tengamos el derecho a tener derechos.
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