Roberto Alejos, primer vicepresidente del Congreso de la República, ha promovido cambios en el Legislativo, muchos que no son del agrado de sus colegas.
Por: Rodrigo Estrada
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Roberto Alejos, primer vicepresidente del Congreso, llegó al cargo sin ser parte de la planilla original. Fue antes de la toma de posesión cuando se decidió que estaría allí. El puesto era para una persona cercana al actual presidente, Eduardo Meyer. Fuentes del partido refieren que fue la primera dama, Sandra de Colom, quien decidió que fuera Alejos el vicepresidente, como contrapeso para Meyer. Sus compañeros lo califican de tacaño, al igual que al resto de la directiva, por impulsar la reducción de personal, restricción de llamadas al extranjero, reducción de costos de la comida, entre otras medidas. Alejos dice que se encontró con un Congreso desordenado y abandonado. ¿Cómo encontraron el Congreso al tomar posesión? – Lo encontramos desordenado y abandonado en el área administrativa. Lo que buscamos ahora es que se vea al Congreso en su administración como una empresa y no políticamente; que se gaste lo que se deba gastar, pero no en cosas innecesarias, como lo que encontramos: cualquiera podía llamar al extranjero sin restricción alguna. ¿Cuál es el mayor problema? – Hasta ahora ha sido el tema del personal. Cada diputado nuevo quiere traer a su personal, y nos crea un problema de crecimiento que hemos tratado de evitar a toda costa. Creo que el personal se debería reducir 30 por ciento. ¿En qué área está el exceso? – En la administrativa. El Congreso podría funcionar con menos personal en el área financiera, recursos humanos, atención ciudadana y protocolo, además de las secretarias. Cada diputado quiere traer a la suya y no quiere usar las que ya están presupuestadas. El problema es que no tenemos una carrera legislativa. Es urgente reformar la Ley de Servicio Civil del Congreso, que el personal esté por oposición y los ascensos se hagan a través de escalafón por años de servicio y por méritos. ¿Es posible hacerlo viendo que la mayoría de diputados toman el Congreso como un lugar donde les deben dar plazas? – No solo se puede, sino que es necesario y urgente hacerlo. ¿Qué hay con el rechazo al cambio que podría verse como un retroceso en sus privilegios? – Por eso ha habido tanto abandono. El primer secretario no se ha atrevido a hacer muchos cambios; decir a un diputado que use una secretaria de las que es-tán aquí y que no puede traer a nadie, causa problemas políticos. Hablando de administración, en Guatecompras hay decenas de compras donde pareciera se está fragmentando para no licitar, ¿por qué se hace? – No hay fragmentación. Para comprar suministros, normalmente se hace una compra global en una licitación que es para todo el año. Este año se decidió cambiar algunas cosas de esas compras, y mientras nos ordenamos y decidimos qué es lo que vamos a cambiar, hemos estado haciendo compras por mes, mientras se dan los cambios, pero no hay ninguna intención de fragmentar las compras para no licitar. A muchos les sorprendió que apareciera, en último momento, en la directiva, ¿cómo sucedió? – Siempre se decidió el apoyo a Meyer, pero la bancada resolvió que debía ser más representativa, y por eso me escogieron. ¿Un contrapeso para Meyer? – En el Ejecutivo se dijo que se iba a malinterpretar, y de hecho se platicó dejar el cargo para evitar esa percepción, pero ahora se ha ido disolviendo esa idea. ¿Haber llegado sin ser parte del grupo le ha resultado difícil? – De hecho, yo no tengo el control total de la administración. Yo no firmo cheques y todo lo que se nos ocurre debe revisarse primero por la Presidencia. Me he tenido que ganar la confianza. ¿Por qué se han dado tantos conflictos a lo interno de la bancada de la UNE, donde cada grupo toma sus decisiones? – Porque somos una bancada diferente, donde no hay un dictador a la cabeza, y eso despierta liderazgos naturales. |
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