Hace algunos años me encontraba viviendo en un lugar donde existía una exploración de níquel. La compañía pagaba a sus trabajadores salarios más altos que los establecidos por la Ley, así también muchas prestaciones como préstamos inmediatos cuando sus necesidades lo requerían. Sin embargo, muchos usureros y prestamistas hacían de las suyas, porque la gran mayoría no sabía administrar sus pagos. Hoy visito poblaciones habitadas por humildes campesinos, donde no tienen para comprar una libra de frijol, pero sí una tarjeta de celular. ¿Qué nos pasa?
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