Los biocombustibles que han pasado del elogio a la crítica más enfurecida.
Julio Vielman
Al principio de su popularidad, se pensó que los biocombustibles serían más baratos que los de origen fósil y que serían ambientalmente más limpios. Así fue como un buen número de países principió a fomentar activamente su producción con subsidios y metas de mayor uso. Por ejemplo, en 2006, la Unión Europea los subsidió con 2.6 millones de euros. En Estados Unidos, la “Ley de Seguridad Energética” de diciembre 2007, estableció un aumento obligatorio en el uso de bios de 5 veces, de ahí a 2020, con subsidios financiados con un impuesto de US$0.51 por galón. Otros como Tailandia, Malasia, Australia y Brasil han invertido fuerte para producir etanol. El entusiasmo parecía ser universal.
El desencanto no tardó en aparecer con protestas, muchas vehementes, de variados sectores. Jean Ziegler, relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho Alimentario, dijo hace poco que los bios eran “un crimen contra la humanidad”, porque encarecerían la comida y destruían tierra virgen para cultivar su materia prima. Sergio Ramírez, ex vicepresidente sandinista, en un artículo el mes pasado, citó con evidente regocijo a Fidel Castro: “Usar comida para alimentar vehículos es aceptar la condena a muerte de tres millardos de gentes”. Los ministros de Agricultura de América Latina, en Managua, condenaron energicamente el uso de granos para bios.
Y aún el laborista jefe del Gobierno británico, Gordon Brown, escribió a sus homólogos del Grupo de 8 preocupado porque el etanol está encareciendo la comida en el mundo.
En cambio, los países productores de etanol niegan el perjuicio. Brasil, por ejemplo, dice que la escasez y carestía de la comida se debe a múltiples factores (crecimiento poblacional, mejores dietas por mejores niveles de vida, clima adverso y plagas, subsidios estatales y falta de un libre intercambio de granos, aparte de la inflación generada por el petróleo cada vez más caro), de manera que el etanol solo es parte del problema, no el problema.
El debate se alimenta con la falta de certeza, no solo de lo que ha causado el encarecimiento hasta ahora, sino de lo que lo pueda causar en el futuro, que son solo estimaciones. Por ejemplo, el “International Food Policy Research Institute” estima que los bios incrementarán los precios de la comida de aquí a 2020 entre 26 por ciento y 72 por ciento, dependiendo de cuánto se fomenta o se desalienta el etanol. Quizás más equilibradamente, Alex Farrel, profesor de Energía y Recursos de la Universidad de California (Berkeley), a la pregunta del efecto de incremento en la comida por los bios, dice: “Desafortunadamente, creo que la respuesta… es probablemente sí”, pero agrega que ese efecto “es cosa difícil de calcular. La magnitud del efecto no es del todo clara, pero creo que es claro que hay un efecto.”
Puede decirse que igual falta de certeza hay en el caso de la reducción de las emisiones tóxicas que se ha supuesto que logran los bios contra los fósiles. La duda es ejemplificada por la conclusión reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), de países industrializados, que dice que como la reducción de las emisiones con efecto invernadero, de los bios es de menos de 40 por ciento de los fósiles, cuando ya se toma en cuenta los otros factores para producirlos, como el agua, la tierra, los fertilizantes y la energía, su ventaja ya no es tan evidente. Lo cual, desde luego requiere mayor investigación.
Es obvio que el tema de los biocombustibles, incierto como lo es, trae una carga emocional que por su contenido humano, concentra en él, quizás excesivamente, la preocupación sobre una crisis alimentaría que está configurada por muchos otros aspectos inimaginablemente entretejidos en un nudo casi Gordiano, incluyendo los intereses puramente nacionalistas de muchos países. Cuánto está preparada la humanidad para darle una solución global a una crisis global, es una reflexión como para mantener despiertos por muchas noches a estadistas y a hambrientos.
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4 comentarios:
Alvaro Fernandez: (2008-05-06 13:09:22 horas)
Los mercados del petróleo así como los de los granos, también han sido afectados por factores especulativos. Con la caída de los bienes racíes y bolsa de valores de EEUU, desconfianza en el sistema financiero de EEUU, la devaluación del dólar frente y baja de tasas de interés, los inversionistas también buscan nuevas oportunidades. Estas las han encontrado en el mercado de futuros y es este otro factor que ha influido en el alza de precios de granos y petróleo.
VICTOR PEREZ: (2008-05-06 10:32:50 horas)
Como ya sucedió una vez, este sería el momento para que las potencias economicas inviertan pero en investigaciones de energía solar, será menos lucrativo para las mega corporaciones, pero es la unica salida, ya hubo una revolución industrial, hoy debe promoverse una revolución humana, apegada a la realidad mundial que hoy se vive.
Daniel Calderón: (2008-05-06 08:49:20 horas)
Los señores ambientalistas que se oponen sistemáticamente a las hidroeléctricas deben hacerse una autocrítica, pues por las posiciones que asumen, sumadas a la manipulación de algunas poblaciones, han retrazado el desarrollo hidroleléctrico del país. Hidroeléctricas vs quema de bunker. La disyuntiva no es muy difícil.
josue augusto perez figuerfoa: (2008-05-06 06:31:57 horas)
Hay otras fuentes de energia que hay explotar con ,racionalidad: Las olas del mar, la eolica, la geotermica, la luz solar, el oxigeno, el hidrogeno, la energia nuclear, etc. Esta claro que todo tiene un alto COSTO, su pros y contras, pero existen los medios cientificos y tecnologicos para usarlos eficientemente. El petroleo se encarecido deliberadamente. La guerra de Irak es un acto deliberado para encarecerlo. La destrucciones de los oleoductos es otro acto similar. La crisi actual no es casuistica sino deliberdada
4 comentarios: