Son esos saludos rápidos. Mensajes casuales con carácter urgente –permanecieron en el tintero varios meses– enviados a través de terceros. Me quedé sin esa última conversación, que ya solo se procesa en la imaginación o en los sueños. Supe que estaba enferma, y pasaba largas temporadas en Italia. No hace mucho mi esposa la encontró saliendo del médico en la zona 14. “Dile a Edgar… vengan a casa, tenemos que hablar, ¿qué están haciendo, qué está pensando aquél? No se te olvide…”.
No fue olvido. Todavía, en la víspera de mi última salida del país por asuntos de trabajo, José Rubén Zamora me comentó que ella estaba muy grave. Se me apretujó el corazón al oír ese diagnóstico, y me dije amargamente: ya no la voy a encontrar.
De doña Lulú Colom de Herrarte solo guardo buenos recuerdos, desde mi época en el Remhi. Sabía ser solidaria. Nunca me llamó diciendo “supe que estás en problemas”. Se comunicaba en tono casual, preguntaba por los niños y la salud de todos, y siempre terminaba con “¿por qué no se vienen un rato a la casa, o platicamos en tal café?”.
De entrada su pregunta, conmigo, era “¿qué pensás de la situación?”. Nunca reaccionaba directamente. No brindaba promesas ni era de su gusto subrayar acuerdos tras las pláticas. Al cabo me enviaba la persona idónea que facilitaba las cosas. O me invitaba a un evento privado, organizado por ella, justamente para procurar la causa.
Ese estilo discreto, elegante, desinteresado –eficaz- fuera de cámaras y eventos de pose, es singular en nuestro medio, y me confortaba. Conocí gente de ese talante, como Myrna Mack, y a un hombre bueno, Jorge Solares, uno de nuestros más notables intelectuales que, gracias a Dios, sigue entre nosotros.
Doña Lulú hablaba con pasión y fuerza de su hermano Manuel. En aquella mujer tan afable y de educación refinada, súbitamente despertaba la ira incontenible ante la injusticia. Era liberal y demócrata –según algunos, librepensadora; para otros, “comunista intransigente”–. Resumía la personalidad indispensable para estos períodos dilatados en que es tan necesario desmontar la atmósfera de falsa comunicación entre las elites. Ella tenía un inmenso sentido de la Historia, aunque la vi desesperada varias veces porque la historia nuestra –al menos el tramo que le tocó bregar– era errática, fangosa, violenta, transmisora de mensajes tan desalentadores...
Doña Lulú murió y lamento no haber tenido esa última plática sobre nuestro interés común: el país.
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6 comentarios:
gilda: (2010-01-21 17:03:09 horas)
a una persona de 36 de edad quiere un corazon pues es mi correo para la respuesta a la persona de su corazon no importa la cantidad que pida .
FERNANDO SOLIS: (2008-05-11 18:03:11 horas)
.-NO TENGO NADA QUE AGRADECER A NINGUNA PERSONA COMO ESTA SEÑORA PORQUE LA PRIMERA LIBERTAD QUE HUBIERAMOS PERDIDO SI GANABA LA GUERRILLA COMUNISTA A LA QUE PERTENECIO SU HERMANO HABRIA SIDO LA DE EMITIR NUESTRO PENSAMIENTO LIBREMENTE.
.-NO TENGO NADA QUE AGRADECER PORQUE OTRO DE MIS DERECHOS DE LOS QUE TODOS HABRIAMOS PERDIDO ES EL DE LA LIBERTAD DE RELIGION NUNCA LOS COMUNISTAS NOS HABRIAN PERMITIDO CREER O NO CREER EN DIOS DE ACUERDO A NUESTRO SANO ENTENDER.
.-NO TENEMOS QUE AGRADECERLE NADA A ESTA SEÑORA NI A SU COMUNISTA HERMANO POR QUE DE GANAR LA GUERRILLA COMUNISTA NUNCA PODRIAMOS SALIR DEL PAÌS CONFORME A NUESTRO DESEO O QUEDARNOS DONDE NUESTRA LIBERTAD NOS PERMITIERA.
EN FIN NO LE DEBEMOS NADA A LOS ENEMIGOS DE GUATEMALA, NOS DEBEMOS A LOS QUE NOS NECESITAN A LOS QUE RESPETAN A DIOS A LA PATRIA Y A LA FAMILIA Y NADA MAS.
juan antonio lopez: (2008-05-08 16:14:12 horas)
Buenas tardes, esta vez si creo que personas como Don Manuel Colom Argueta son pocas ya no quedan, tambien la hermana, que sufrio persecución por decir la verdad, una mujer de hierro, fuerte, con buenos principios, hay pocas, ahora todo es diferente, será que todavía existen los ideales de aquella época, no creo, ahora son otros los que nos mandan verdad?
Miriam Cárdenas: (2008-05-08 13:38:16 horas)
no conoci a doña Lulu, personalmente, pero siempre supe de ella, (y la admire por ser ella, y por lo que impulso,) a traves de un amigo comun, el sacerdote maya Don Julian, quien tenia para ella palabras llenas de admiracion, respeto y cariño, hoy ya don Julian tambien ya fallecio, pero siempre quedan presentes en nuestro corazon, y doña Lulu lo hara por siempre como lo es Manuel Colom Argueta.
Blanca Rosa González : (2008-05-08 11:30:34 horas)
Tiene razón don Carlos Alberto Asturias Paz. Me tocó, por gajes del oficio, entrevistar varias veces a doña Lulú, como cariñosamente la llamaban muchos guatemaltecos, por respeto y no por chaqueterismo. Siempre recordaré su dolor al hablar del horrendo crimen cometido contra su hermano el Gran Manuel Colom Argueta, pero también recordaré su don de gente, son elegancia para llamar las cosas por su nombre y la forma en que le tocó afrontar tan detestable asesinato, el de su hermano, el de Meme, el que nos arrebataron justamente por temores y cobardías.
Carlos Alberto Asturias Paz: (2008-05-08 05:36:52 horas)
El envoltorio se pierde( El Cuerpo), los hechos perduran. Lulu sera recordada por su amor y seguimiento fraterno y no por ningun momentaneo interes.
6 comentarios: