Igor de Gandarias vuelve a sorprender en el panorama musical guatemalteco. Esta vez al presentar su nuevo libro Música guatemalteca para piano (antología histórica.
Por: Jorge Sierra/Mondo Sonoro
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Igor de Gandarias vuelve a sorprender en el panorama musical guatemalteco. Esta vez al presentar su nuevo libro Música guatemalteca para piano (antología histórica. Siglos XIX–XXI), donde profundiza en el mundo de la creación, del piano, de las grabaciones y de la cola de batallas que enfrentaron los pianistas para dar a conocer sus trabajos en este país en siglos pasados hasta 2006. El mismo viene acompañado de un disco. Todo junto, será presentado hoy por la noche, en el teatro de cámara del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Veamos. Uno cae de bruces primero al enterarse de la gran cantidad de obras escritas en estos siglos, es decir, 1,029 registradas. Aunque el corpus del libro ofrece 42, de 35 compositores, algunos conocidos y otros no tanto, como José Eulalio Samayoa, Herculano Alvarado, Raúl Paniagua, Juan Aberle, Jorge Sarmientos, y más recientemente Joaquín Orellana, y Paulo Alvarado. Por cierto, llama la atención la ausencia de mujeres compositoras. La otra sorpresa, es el rico, fundamental e ilustrativo panorama que ofrece de la música pianística desde que comenzó siendo monacordio (63 notas) hasta llegar a ser el instrumento de 88 teclas que hoy conocemos, tanto en sus épocas barrocas, románticas, música de baile, música que originalmente era repertorio de piano pero que fue ejecutada en marimba, así también lo escrito a ritmos español y americano, luego la etapa impresionista, pasando por el neoclasicismo, hasta concluir con lo atonal y postmodernista. Mucho del material que reseña aquí De Gandarias ha sido desconocido, y que como él apunta: “Aporta nuevos criterios para la reconstrucción de la historia musical de Guatemala”. Pero no solo eso, este musicólogo se da a la tarea, nada fácil por cierto, de analizar las piezas ¡algo nunca antes hecho! El disco, cual cofre de oro, incluye 21 obras que repasan las diferentes épocas, interpretadas con respeto por Vinicio Quezada, Alma Rosa Gaytán y Carlos Soto. Hay que reconocer que De Gandarias es un investigador riguroso, franco y objetivo. Él no es de los que quieren llevar agua a su molino ni utilizar estos hallazgos para autoproclamarse héroe y alimentar su ego. Como hay muchos en este país. No, De Gandarias le roba horas a la vida a esto porque ama la investigación y la música. Solo. |
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