Desde hace diez años, un programa de bebés electrónicos motiva a los jóvenes a que esperen alcanzar la madurez física, sexual y económica para ser padres.
Por: Paola Hurtado
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El programa de los bebés electrónicos de la Asociación Pro Bienestar de la Familia (Aprofam) cumple este año un decenio. Empezó en la capital, en 1998, con 10 muñecos simuladores de niños reales, y ya se extendió en todo el país. Registra más de 9 mil participantes adolescentes por año, mujeres y hombres, la mayoría estudiantes. Los bebés también han mejorado con el tiempo. Los primeros modelos eran sencillos. Cuando demandaban atención, el cuidador solo debía girarles una llave incorporada en la espalda. Los de ahora se parecen mucho a los recién nacidos. Pesan siete libras, son sensibles a la luz y la temperatura, les late el corazón, respiran, demandan pacha, dan señales de afecto y solicitan que los arrullen. Un chip interno detecta sacudidas, golpes, hambre, llantos y hasta desnucadas y pañales sucios. Los muñecos solo toleran 25 maltratos y después de ese límite “se mueren”. Su responsable no puede hacer nada para revivirlos. La idea no es infligirles terror a los adolescentes para que nunca quieran ser padres ni madres. Dalila de la Cruz, jefa del Departamento de Educación de Aprofam, está convencida que el calvario al que se someten los adolescentes durante los dos o tres días que se les presta el bebé electrónico los hace reflexionar sobre lo que cuesta criar a un niño, y los motiva a retrasar la decisión de tener uno. La prueba de que funciona es que la mayoría de muchachos reciben al bebé con alegría y lo devuelven, 72 horas después, fatigados, urgidos de que los liberen de la carga. El proyecto se complementa con charlas sobre salud sexual y reproductiva. Los colegios convienen si Aprofam llega a sus instalaciones o ellos a las de la asociación. También se dan bebés en “adopción” a particulares. Hace dos años se incorporó al departamento el programa de “Simulador de Embarazo”. Durante un día, las niñas experimentan el peso y las molestias de una barriga de nueve meses. |
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