Opinión
Mientras los dineros que el Estado recauda en concepto de impuestos sean despilfarrados o extraviados, los gobiernos no tendrán autoridad moral para exigir a los contribuyentes que cumplan con sus obligaciones tributarias ni para decretar nuevos impuestos.
Tanto dolor para ganar apenas este pushito de democracia.
Los magistrados y jueces siempre han estado extremadamente vulnerables.