Cuatro transacciones de droga documentadas por las autoridades de EE.UU. involucran a Paredes y su tesorera.
Por: Luis Ángel Sas
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Era el 24 de enero de 2003 cuando 50 kilos de cocaína llegaron a la calle 125 oeste de Nueva York para su venta. Un día después un hombre que se encontraba en Pittsburgh, Pennsylvania preparaba otros 256 kilos para llevarlos hacia el mismo lugar. El responsable de la operación era Jorge Mario Paredes Córdoba. El 30 de enero de ese mismo año Paredes realizó una llamada hacia Estados Unidos coordinando la venta del producto. Desde ese día quedó marcado como miembro de una importante organización de traslado de droga de Centroamérica hacia EE.UU. Cinco años después fue capturado y debe responder por lo que hizo en enero de 2003. Más envíos El traslado de droga no se detuvo. El 25 de febrero de 2003 un hombre identificado como Ottoniel Turcios Marroquín, alias Otto y tío mantuvo otra conversación en nombre de Paredes para la venta de otros 100 kilos de cocaína en Nueva York. El trasiego continuó, hasta el 3 de marzo de 2003, cuando en Chicago, Illinois se produjo uno de los golpes más grandes a la banda. Allí, Isaías Turcios Lico o Lico Medina, recibió US$49 mil 989 para revisar y trasladar 1,400 kilos de cocaína, por la misma organización del Gordo Paredes que incluía en sus filas a Byron Berganza y Marco Antonio Lara. El encargado de recoger la droga en Nueva York era Gabriel Horacio Botero alias León. El 20 de marzo, Paredes, desde Guatemala, vía telefónica dio instrucciones a dos de sus hombres para que distribuyeran la droga. Ese mismo día ellos se reunieron en Queens, con Carlos Fernando Gómez López alias Miguel para entregar el cargamento. El 9 de abril Byron Berganza, que estaba en México llamó para preguntar cómo va el negocio. El 30 de junio de 2003 Carlos Lemus Dorion le habló a Myva Lorena Morales Orellana para coordinar el pago de la droga. Según la investigación antinarcótica a la que elPeriódico tuvo acceso, ella le había guardado desde 1997 hasta 2002 un monto de US$25 millones en ganancias producto de la venta de droga, en una operación que se llamó Choque. Cinco años después cinco de los integrantes de aquella organización han sido capturados, mediante un operativo también llamado Choque. Uno está libre y cuatro se encuentran prófugos. La operación buscaba acabar con una organización que operaba desde un rancho en Peyton, Colorado. En ese rancho se guardaban cargamentos de droga desde México, la cual era luego distribuida a Chicago y Nueva York. Los investigadores descubrieron que el rancho operaba en colaboración con carteles y células basadas en tres países: Estados Unidos, México y Guatemala. |
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