¿Tributo del novato? ¿Falta de orientación y criterio? ¿Compromisos e intereses encontrados? ¿Querer –y creer- que se están haciendo las cosas bien pero los demás no entienden?
Como sea, la nave de Gobierno luce mal, y ante los retos inéditos que le caen no hay imaginación, solo repelladitas. Una crisis de gobernabilidad puede estar horneándose.
Desde la campaña, el ahora presidente Álvaro Colom organizó dentro de su partido, la UNE, equipos de trabajo por área de Gobierno. La mañana del lunes 5 de noviembre, las planillas estaban prácticamente llenas para ocupar los cargos de viceministros y directores, pero los cuadros con estatura de ministros escaseaban. Y como el “Plan de la Esperanza” tuvo un papel central en los debates y promesas de campaña, se quiso garantizar que se armonizaba su cumplimiento colocando en cada dependencia a los del “programático”.
La primera consecuencia de ese esquema fue que algunos ministros propuestos –como Adela Torrebiarte, en Gobernación– se perturbaron ante las “sugerencias” de equipo con que trabajarían, y declinaron. El segundo efecto fue la inestabilidad de los nombramientos en los primeros días de gestión; más de un viceministro fue avisado que ya no iba al cargo, minutos antes de la ceremonia de juramentación.
Pero la consecuencia más seria en estos 120 días de gestión es que ese divorcio de mandos que ocurre en muchos ministerios de Gobierno, anula la eficacia de las unidades operativas. Varios ministros están aislados en su propio despacho: adoptan decisiones y adquieren compromisos, y no tienen seguimiento ni se traducen en acciones. Así, las directivas tienden a fragmentarse y el conjunto del aparato gubernamental pierde coherencia, transmitiendo la sensación de inmovilismo.
Sandra Torres, la Primera Dama, puede ser la excepción a esta norma. En su área –el Concejo de Cohesión Social– organiza, instruye y ejerce control sobre las ejecuciones. Su base operativa descansa en los fondos sociales y aquellas secretarías, con agilidad de gasto, que forman parte del gabinete de cocina de la Presidencia. Quizá la debilidad en el abordaje de sus programas sea conceptual y, luego, que la maquinaria sobre la que monta las iniciativas no fue reformada.
En Casa Presidencial las cosas no son muy distintas al resto de dependencias. El presidente Colom no tiene quién integre la política estratégica de Estado. Un ex funcionario de una corporación de bebidas lleva la tarea de “estrategias”, pero su campo no es la política y desconoce el Estado. Un ex cuadro de la URNG, con experiencia política tras la firma de los Acuerdos de Paz, conduce parte de la formulación, pero esta aún no es comprehensiva, ni se la confían enteramente.
Así que el núcleo de decisión lo integra el presidente Colom y su esposa Sandra Torres. Y de acuerdo al tema que traten, rotan a un tercero. El vicepresidente Rafael Espada trata de ser parte de ese círculo, y le han asignado nuevas responsabilidades, pero padece del mismo déficit de operadores del resto de la administración; además, la pared simbólica que divide la Presidencia no está abatida. Tampoco el acceso de los ministros es automático. Por ejemplo, el titular de la Defensa ve al mandatario a través de Carlos Quintanilla, el secretario de seguridad personal. Y del otro lado, Luis Mendizábal (asesor en La Oficinita del MP y operador de gente poderosa salvadoreña), no es funcionario y sin embargo tiene derecho de picaporte con el gobernante.
En el Congreso, a pesar de todo, las cosas no han salido tan mal para el Gobierno. La vocación política del Presidente le permite ponderar a los principales líderes de la oposición, y ya comienza a instruir a varios de sus operadores en la negociación. La interpelación del Ministro de Agricultura exhibió a uno de sus eslabones profesionales más débiles, pero no resultó en el fiasco de un voto de desconfianza, y eso para el Gobierno es ganancia, al menos de forma, aunque luego tenga que prescindir de un funcionario tan cercano a las hermanas Torres.
Otro asunto es el trato con la prensa. Hubo una directiva inicial de concentrar la información en un vocero. Pero los reporteros sin duda tienen colmillo para lidiar con funcionarios, y aquel se fundió rápido. Ahora, la mayoría de ministros y funcionarios siguen huraños a los medios. El público no los conoce y, de nuevo, es sobre el Presidente que se concentra la vocería y explicación de las decisiones. Quizá ese embudo disimula la descohesión del equipo, pero no resuelve el problema y, en cambio, aumenta la exposición del mandatario.
Luego, está la relación con la comunidad internacional, que se volvió francamente mala. Quizá es el costo del aprendizaje de Gobierno y una equivocada estimación de fuerzas y recursos propios. El hecho es que funcionarios cuyo trabajo está más directamente asociado a las embajadas y agencias de cooperación, prefieren lanzar a estas un mensaje negativo, antes de reconocer que en verdad carecen de propuesta y no encuentran cómo cumplir su misión. El ex vicepresidente Eduardo Stein envió el mismo mensaje de desdén hace cuatro años (“queremos mercados, no cooperación… tanto dinero y seguimos mal” –como si ahí estuviese la raíz del problema), y a los pocos meses rompía sus nudillos en las puertas de las embajadas y agencias, solicitando contratos.
Las políticas y movimientos de Gobierno reflejan ese retrato de familia. Se administra el día a día, con agenda cargadísima. Pero, por ejemplo, no hay análisis ni entendimiento de la crisis económica; por eso, después de retroceder en la política de “precios tope”, se propaló el acuerdo de estabilidad de precios, que es apenas un gesto de no agresión, tan débil que será anulado por la más ligera tormenta de especulación en el mercado.
El escenario en que ciertas corporaciones privadas confronten al Gobierno, no se puede sacar de las previsiones, a pesar del espíritu conciliador del gobernante. Sigue impune el asesinato de Víctor Rivera, y está en agenda la reforma fiscal, que puede ser un buen pretexto de pelea. Y un pleito, dentro de un barco pequeño y sin instrumentos de navegación, atravesando por aguas agitadas, puede resultar en debacle.
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3 comentarios:
Mario Lopez: (2008-05-18 09:23:28 horas)
Nos tendremos que tragar esto por 4 anios? de seguir asi, nos dejaran un pais peor que el de Portillo. Que oportunidades reales tiene nuestra gente y nuestras empresas entonces? Hasta cuando los Guatemaltecos nos quedaremos de brazos cruzados, viendo como hacen chinchilete todo, destruyen, roban y todo eso? Creo que en Guatemala nos hace falta un Pinochet, que ponga orden y rumbo. No vamos a ningun lado!
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2008-05-18 08:23:09 horas)
Lo que pasa es que la mayoria de puestos ejecutivos tanto en lo publico como el lo privado es que LOS EJECUTIVOS no toman decisiones, buenas o malas, SIEMPRE ESPERAN TOMAR LAS MEJORES DECISIONES y en esa espera la oportunidad de actuar se escurre. TOMAR DECISIONES no es facial pero tampoco imposible. El mayor riesgo que se corre ES LA CRITICA VISCERAL sin fundamento. Tomar decisiones implica conocer el contexto en que se toma y el mayor riesgo se corre cuando HAY INCERTIDUMBRE que en la mayoria de casos ocurre. Loe ejectivos expertos sabe que sus decisiones ESTRIBAN cuando existe la INCERTIDUMBRE en su mas alta expresion. Se necesita tener los arrestos necesarios para hacerlo. Hay que jugarse el todo por el todo, como se dice en buen chapiin.
SALUDOS.
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
ricardo bolaños: (2008-05-18 01:05:08 horas)
Un analisis con falta de atributos, en Guatemala ya estamos acostumbrados a decir las cosas por su nombre, y a usted señor Gutierrez le tiembla la mano, omitio decir que vivimos en un estado de anarquia total, cada uno hace lo que le da la gana, y ahi es en donde aprovechan las torres, ellas si toman desiciones, son quienes han nombrado a todos los funcionarios, dejeme darle un ejemplo en el ministerio de agricultura era otro profesional el asignado por Alvaro Colom y fue Sandra Torres que acuerpada por su hermanita la Gloria Torres le cambiaron al presidente el nombramiento de ministro del agro, asi colocaron a raul robles inexperto, pero de la confianza de las torres, imaginese usted habla de los asesores de la guerrilla, esos son de confianza de las torres no de Alvaro Colom, ojala el pueblo entienda el mensaje de lo que nos espera
3 comentarios: