Esposa del Director de la Dicri, a cargo de Odontología Forense. Varias denuncias en contra de la Directora se tramitan en el Ministerio de Trabajo.
Por: Equipo de investigación
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No tiene ni seis meses desde que fue creado; sin embargo, los escándalos en la institución empiezan a salir a luz pública. El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) está copado en muchas de sus dependencias por personas contratadas a base de nepotismo y tráfico de influencias. Médicos sin experiencia en la realización de peritajes forenses, así como la contratación de familiares de magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) dentro del Ramo Penal son otras de las irregularidades, lo que a juicio de juristas, conduce a una fuga de información de los casos de alto impacto. Pese a que se hizo una convocatoria pública para ocupar un cargo en el Inacif, muchas personas no fueron tomadas en cuenta, pese a su capacidad. Abuso de autoridad A cargo de área de Odontología Forense se encuentra la doctora María Eugenia Castellanos de Pineda, esposa de Marco Aurelio Pineda, quien podría representar al fiscal general, Juan Luis Florido, en el concejo directivo en esa institución. De Pineda, de acuerdo con la ley orgánica del Inacif, fue designada por el concejo directivo. La profesional es la encargada de hacer el reconocimiento dental de los fallecidos y presentar los informes de laboratorio al Ministerio Público (MP), lugar donde su esposo tiene un alto cargo. Marco Aurelio Pineda es el titular de la Dirección de Investigación Criminal (Dicri) del MP, una de las personas más influyentes en esa institución. Algunos doctores, que pidieron no ser nombrados, advierten que podría existir alteración en los informes forenses y fuga de información de los casos analizados por el Inacif. Anabella Morfín, abogada constitucionalista, dijo: “El Inacif debe tener personal que trabaje en forma independiente, y de esa forma evitar que se manipule la información que de ahí emana. De Pineda ha sido acusada por personal del Inacif de abuso de autoridad e intimidación, los reclamos fueron enviados por escrito al jefe del Departamento Administrativo de Medicina Forense, Reynaldo Ramírez. Una de las denuncias fue realizada por Irma Álvarez, enfermera que trabajaba con De Pineda, quien después de una serie de altercados con la odontóloga fue despedida. Según Álvarez, “la doctora siempre nos decía que nosotros estábamos trabajando en el Instituto por necesidad. Además, una vez me gritó por no entregarle un fax que era de un asunto personal, después de estos problemas me informaron que estaba despedida”. El médico forense y ahora ex trabajador del Instituto, Byron Minera, comentó que “la doctora intimida al personal del Inacif que trabaja con ella por el puesto que tiene su esposo en el MP”. La ley orgánica del Instituto en su Artículo 22 establece que los peritos nombrados serán sujetos a un juramento de confidencialidad en la información de los análisis realizados por el Inacif. De esta cuenta, Fernando Lucero, vocero del Inacif, dijo que “los médicos forenses contratados tienen una gran trayectoria, ética y experiencia”, por lo que señaló que “los comentarios citados son falsos”. De Pineda negó en un principio ser esposa del Director de la Dicri, al tiempo de justificarse por las críticas de abuso de autoridad en su contra: “jamás le he faltado el respeto a nadie ni me presento con mi apellido de casada, no se qué problema existe en que mi esposo trabaje en el MP”. Sobre su experiencia en el ramo forense, De Pineda no quiso dar explicaciones. De esta cuenta, Miriam de Monroy, directora del Inacif, comentó que “la doctora De Pineda está contratada como Perito Uno, para este cargo no se necesita experiencia alguna en la rama forense”. Médicos sin experiencia forense Otro caso curioso dentro de la selección del personal del Inacif es la contratación del ex director del Colegio Tecnológico Americano (Ameritec), Édgar Salazar Aguirre, como coordinador general de Áreas Regionales de Medicina Forense. “A pesar que Salazar es médico y cirujano, no es médico forense, por lo que no puede tener los criterios necesarios para la evaluación del trabajo de los peritos”, comentó Minera. Según los médicos forenses sus informes están siendo supervisados por alguien sin experiencia. Existen más vínculos familiares entre médicos trabajadores del Inacif y funcionarios que laboran dentro de los órganos de justicia del país. Un ejemplo de estos casos es el de Luis Carlos de León Zea, quien trabaja como médico psiquiatra en la morgue del Inacif, hijo de Carlos Enrique de León, magistrado de la CSJ. Aunque estas contrataciones no infringen la ley, se prestan para violar la confidencialidad de los informes realizados por el Inacif, establecido en el Artículo 22 de su ley orgánica. Cabe recordar que la CSJ es la que hace el llamamiento de los peritos del Inacif para presentar los resultados de los informes forenses científicos en los debates penales que los requieran. Por tanto, la CSJ puede estar previamente informada de los resultados científicos de los estudios elaborados por los médicos del Inacif en los cadáveres. Otro caso es el de Marco Antonio Zúñiga, quien es esposo de Amada Victoria Guzmán Godínez de Zúñiga, ella funge como magistrada de la Sala de la Corte de Apelaciones del área penal de la CSJ. Según el abogado Juan Ramón Peña, “la ley orgánica del Inacif es débil, pese a ello no se ha creado un reglamento para ella, el Artículo 47 contiene ese vacío legal de dejar a discreción de las autoridades del Instituto su creación”. El reglamento de la ley orgánica del Inacif se tuvo que haber realizado seis meses después que la misma entró en vigencia, sin embargo, no fue así. “Se debería normar este tipo de relaciones porque dan cabida a la fuga de información exclusiva del Inacif hacia las dependencias de justicia del país, por lo que se pueden manipular los dictámenes a favor o en contra de cualquier persona ligada a proceso penal”, comentó Peña. La abogada constitucionalista, Anabella Morfín, comentó al respecto que “lo importante es señalar la inconveniencia de estas contrataciones porque no existe ilegalidad, pero por independencia es importante que no exista vínculos familiares entre funcionarios del Inacif y la CSJ”. Otros casos de nepotismo son el de Lucrecia Menéndez de Escalante y su hermana Guadalupe Menéndez, la primera trabaja en el control de calidad de protocolo en la morgue del Inacif, mientras que la segunda labora realizando peritajes forenses en las oficinas del Instituto ubicadas en Villa Nueva. Necropsias entre albañiles y materiales de construcción. Láminas metálicas son las cortinas que separa las actividades de los trabajadores de la construcción y médicos que comparten la sala de necropsias de la morgue del Inacif. Durante este tiempo, los turnos de trabajo de galenos y constructores ha coincidido con el ingreso y egreso de cuerpos que son sometidos a necropsia. En medio de un ambiente de ruido, desorden y polvo por la remodelación, se hacen las necropsias, que en la mayoría de casos son utilizadas como pruebas científicas de los hechos de violencia. Sin embargo, desde diciembre del año pasado se realizan como mínimo cinco necropsias, con el mismo material de trabajo (un par de guantes para varias necropsias), según declararon al elPeriódico varios técnicos que omitieron su nombre. Las necropsias en la Morgue Metropolitana, se realizan sin el mayor respeto por los cadáveres, ya que se efectúan en medio de trabajos de albañilería. También se realizan remodelaciones en otras sedes del Inacif como: Escuintla, Quiché y Huehuetenango. |
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