Culajá fue el nombre primitivo de Quetzaltenango, cuyo significado es “garganta de agua”, durante el reinado de los mames, en el período precolombino. Posteriormente, cuando los k’iche’s conquistaron ese territorio, lo llamaron Xelajú. Para unos significa “bajo los diez” por la división en diez gobiernos separados. Para otros, su significado tiene que ver con los diez cerros, que a dos kilómetros de distancia, llegan hasta el valle de la ciudad. Fundada el 15 de mayo de 1524, Quetzaltenango cumplió por estos días 484 años de vida. Para la poetiza quetzalteca, ya fallecida, Valentina Barrientos Fuentes, era un “valle de pinares silenciosos”. Su sitio era parte del territorio k’iche’ a la llegada de los conquistadores. A diferencia de otras ciudades coloniales fundadas por los ibéricos en Mesoamérica, su diseño urbano no fue hecho en damero, quizás por la irregularidad del terreno escogido. No obstante, su plaza central tiene la Santa Iglesia Catedral o del Espíritu Santo, cuyo convento fuera dominico y de ahí su devoción por la Virgen del Rosario, su Ayuntamiento o Municipalidad, su portal de las “carnicerías” y las mansiones de piedra de sus vecinos principales.
Xela ha ido creciendo demográficamente de forma lenta en comparación con las municipalidades circunvecinas de la Nueva Guatemala. No obstante, en los últimos 27 años, la ciudad de las cumbres –como la llamara Carlos Wyld Ospina en su poema– ha prácticamente duplicado su población urbana, pasando de 62 mil 719 habitantes, en 1981, para 143 mil 879 en el presente año. La ciudad ha ido conurbándose con otros municipios, como La Esperanza, Salcajá, Olintepeque, etcétéra, lo cual debe ser estudiado debidamente. Dicho crecimiento urbano ha sido desordenado, sin planificación urbana adecuada. Según el censo municipal de 2000, el municipio de Quetzaltenango tenía el 87 por ciento de su población en área urbana y todavía existía un 13 por ciento en el área rural. Tanto en el área urbana como en la rural hay una ligera predominancia de las mujeres frente a los hombres. Con relación a la población total del departamento de Quetzaltenango, Xelajú debe contar con el 20 por ciento de la población del mismo.
Yo que estuve hace un año y medio en el funeral de la poetiza, en la mansión colonial que fuera de los Barrientos, ahora de las Cárdenas, muy cerca del Teatro Municipal, puedo comprender mejor ahora su poema: Valle de pinares silenciosos, donde el viento murmura dulcemente/con fragancia de rosas y claveles/y un arroyo que camina eternamente/yo quiero volver para quererte/hundir mi pensamiento en tu tierra/poblada de trigales y que me inunde tu grandeza/en tus noches preñadas de luceros/que arrullaron mi dicha y mis amores/encontré tu luz y tu esperanza/que sellaron para siempre mis anhelos/y tus cielos profundos y luminosos/me llenaron de paz y de alegría/cuando el largo camino de mi vida/llegue a su final un día/quiero reposar bajo tu tierra/y a la vera del volcán Santa María/faro de amor, amigo de mi infancia/ruta y señal de mi regreso”.
Agregar comentario:
13 comentarios: