Familias de San Bartolomé esperan diversificar sus cultivos
El Gobierno eligió cinco municipios para el programa “Mi Familia Progresa”, que da dinero a cambio de que los niños asistan a la escuela, y las madres, con sus hijos, se efectúen chequeos médicos.
Claudia Acuña
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José Miguel Lam
maría ramírez, madre de tres hijos está embarazada. Señala que los Q300 que le dio el Gobierno ya los gastó.
El frijol y el maíz no faltan en los hogares de las 1,718 familias que tiene registrada la Oficina Municipal de Planificación de San Bartolomé Jocotenango, Quiché. Son los alimentos básicos de su dieta. Este lugar es uno de los cinco municipios elegidos para el proyecto piloto de “Mi Familia Progresa”, programa que busca mejorar la calidad de vida de los lugares seleccionados por medio de entregas condicionadas, dinero a cambio de educación y salud.
Solo unos cuantos grupos se aventuraron a sembrar tomate y chile. La mayoría tiene miedo de ampliar sus cultivos. Aunque saben que eso es precisamente lo que necesitan.
Pedro Ordóñez, presidente del Comité Comunitario de Desarrollo (Cocode), señala que desconocen los productos que podrían sembrar. “Tierras tenemos, pero no sabemos qué siembras se dan en ellas y cómo cuidar los cultivos. Además, el precio del fertilizante se incrementó, lo que hará que muchas familias no puedan producir”, expresó.
Cada quintal de fertilizante les cuesta Q300, y para mantener la siembra del maíz en sus tierras, una familia llega a necesitar hasta 30 sacos. Cuando es tiempo de cosecha, aquellos que logran comercializarla cobran Q100 por un quintal.
Una familia normal
El adobe y la teja sobre cimiento de tierra albergan a las numerosas familias que residen en San Bartolo. Así llaman los lugareños a la cabecera municipal.
Una familia promedio de cualquiera de los caseríos está integrada por ambos padres, nueve hijos, dos aves y por lo menos dos perros. Comen maíz todos los días. Para trasladarse de un caserío a otro, los pobladores deben hacer uso de los vehículos tipo picop que van y vienen. Un promedio de Q5 por viaje debe cancelar cada pasajero.
Solo dos camionetas hacen un viaje diario para la cabecera departamental, debido a las condiciones de la carretera. Cobertura de
“Mi Familia Progresa”
En los 31 poblados, según datos de la Municipalidad, fueron beneficiadas 1,400 familias con las remesas mensuales que se comenzaron a entregar el 24 de abril. Se desconoce cuántas recibieron Q150 y cuántas Q300. Esos datos aún no están listos, puesto que el programa aún coteja y compara la información obtenida en el campo con la que tiene Banrural.
En cuatro municipios, incluido San Bartolomé, se harán entregas condicionadas a las familias, a cambio de que los niños asistan a la escuela regularmente y las madres, con sus hijos, visiten el centro de salud, como parte de un plan piloto. Los casos como el de María Ajmaj Xotoy, que no estaba en su casa el día que se realizó el censo, serán atendidos en el próximo pago (dentro de dos meses).
Ajmaj se inscribió recientemente y espera recibir Q150 porque no tiene hijos lactantes, pero sí en edad escolar. Ella es analfabeta. Tiene una venta de cortes, güipiles y herrajes en la plaza. Su familia la integran su esposo, sus tres hijos y un sobrino que quedó huérfano. Gastan Q40 diarios para alimentarse, lo cual no es suficiente, a pesar de que tienen su tierra, donde cosechan maíz y frijol. tortilla con sal y café.
En una casa de dos ambientes, un cuarto y una cocina vive María Ramírez. Tiene 29 años. Viaja los 4 kilómetros que la separan de la cabecera municipal con sus cinco hijos, uno al que le falta un mes para nacer y los otros cuatro que caminan a paso ligero a su lado. Su comunidad está a 10 minutos en vehículo, el cual le cobra Q5 por el pasaje; o si camina, llega a San Bartolomé en 45. A su cargo también están un gallo y 2 gallinas que alimenta con el fruto de su cosecha.
Ramírez recibió Q300 para su familia. Esto, porque está embarazada, sus hijos son menores de 15 años y van todos los días a la escuela.
Con ese dinero logró comprar una blusa para su hija de 4 años (Q20), un par de zapatos para la de 2 (Q25), y con el resto compró azúcar, 24 bolas de jabón para lavar la ropa, fruta para 4 días y verdura para 2 semanas.
El esposo de Ramírez es agricultor. Al año cosecha diez quintales de maíz y uno de frijol. El primero no les alcanza para el consumo que tienen (dos mensuales), por lo que se ven obligados a comprar.
El desayuno de los Ramírez consiste en una tortilla con sal para cada quien, acompañada de un vaso con café. Luego, los niños van a la escuela, donde reciben a media mañana un vaso de atol. Al regresar a casa, su madre les sirve un plato de frijoles. menú que se repite a las 7:00 de la noche, para todos.
Los niños asistirán al centro de salud una vez al mes. Allí le dieron a Ramírez vitacereales para su hija de dos años. Las tres bolsas tendrán que alcanzarle para un mes. Todos sus hijos deben ser auscultados por el médico mensualmente y también ella.
Según Fredy Yancoba, director de esa entidad, aún no cuentan con las hojas de registro familiar. Dentro de los requisitos que deben cumplir los pobladores, están que sus hijos menores de 15 años que estudian la primaria sean inmunizados, que se realice un monitoreo mensual, revisar sus niveles de nutrición y prevenir, más que curar, las enfermedades.
La mayoría de pobladores de San Bartolomé que recibieron la remesa gubernamental, aseguran que en el término de dos semanas se gastaron el dinero.
Presentes en la escuela
En el caserío Quiejché, son 46 niños y 39 niñas las que asisten desde la preprimaria hasta sexto grado. Están en la escuela desde las 7:30 de la mañana hasta las 12:30 del mediodía. Gozan de una hora de recreo y son atendidos por 3 docentes, incluyendo el director, Luis Antonio Simón. Para mantener el bono escolar, los niños solo pueden faltar tres veces al mes, pero deben justificarse, explica Simón.
En este establecimiento, los estudiantes, en su mayoría, llegan a cuarto grado. Después de eso, los hombres se dedican a la atención de las tiendas del lugar, y a las niñas les toca trabajar en las tortillerías.
En este, como en todos los caseríos, las familias hacen sus tres tiempos de comida. Cuando el precio del maíz sube, solo pueden hacer dos. El gasto promedio para alimentar a una familia típica (entre 8 y 12 hijos) asciende a Q600 mensuales.
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2 comentarios:
ana garcia: (2008-05-21 15:49:42 horas)
disculpe señor, pero las mujeres sin educacion no son "conejas fertiles" .Son mujeres sin educacion con un mucho de opresion social cultural economica y religiosa. La falta de educacion es parte escencial de este tan abismal problema. estoy absolutamente de acuerdo que "callandolos" dandoles 150 pinches pesos es como tomarse una pastilla para un dolor. en vez de corregir el problema. se hace el mate de matar el sintoma. Es estupido. Pero no es culpa de ellas. Yo he estado en San Bartolo y he visto de que se trara esa miseria. Las mujeres ahi no son conejas. No se como no le da verguenza al gobierno plantear eso del programa este como solucion y encima tener el descaro de llamarle "mi familia progresa" es ironico.
Juanpa Escobar: (2008-05-21 08:13:36 horas)
¿Porqué los dejamos traer al mundo niños, para que sean tan pobres?. ¿Es que no tenemos sensibilidad humana?. Eso debe dejar de ser un derecho, porque más bien es un antiderecho para los niños. A estas mamás conejas se les debería de limitar su irresponsable producción de niños. Todavía tienen la desvergüenza de decir que les dan de desayunar a los niños ¡una tortilla con sal!. Y les seguiremos tolerando y subsidiando un embarazo anual, a no muchas mamás conejas, porque es difícil que se cubra siquiera al 5% de esta pandemia de fertilidad roedora. Qué desastre de país.
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