Hace algún tiempo, una persona me aseguraba, con la autoridad rotunda de quien maneja todos los misterios de la Historia, que la masacre de Panzós no había ocurrido. Mentiras, patrañas, una invención más del comunismo internacional para desprestigiar a Guatemala, que por aquellos lejanos tiempos, hace 30 años para ser precisos, era un remanso de paz en donde sus habitantes gozaban de una primavera eterna.
Siempre me he preguntado, cómo alguien puede vivir inmerso en una guerra sin percatarse siquiera de lo que ocurre a su alrededor. Las balas matan, o como mínimo hacen ruido, pero pueden escribirse miles de informes sobre la verdad histórica, que en este país nunca sucedió ni sucede ni sucederá nada. Parafraseando a Rubén Blades, estábamos tan ocupados viendo la telenovela, como para ponerles atención a esos campesinos que caían asesinados, el 29 de mayo de 1978, en la plaza de un pueblo que ni siquiera podíamos ubicar en el mapa.
A propósito, busco Panzós en la página web del Instituto Guatemalteco de Turismo. Me informan que es un municipio de Alta Verapaz. Sus habitantes cultivan café, maíz, arroz y citronela. Entre sus artesanías destacan los tejidos, la alfarería y la jarcia. Se habla español y q’eqchí. No tiene sitios de interés como “discotecas, hoteles y centros comerciales” (sic), y entre las danzas folclóricas que se presentan está “la danza de Max”.
Me detengo en el apartado “Hechos relevantes en su Historia”. Apuntan literalmente: “En esta región nace la Premio Nobel de la Paz de 1992, Rigoberta Menchú Tum”. De acuerdo, las masacres causan mala impresión a los turistas y, por supuesto, es de necios andar revolviendo el pasado. Por otra parte, que Rigoberta Menchú haya nacido en 1959 en Chimel, comunidad de San Miguel Uspantán en Quiché, a quién diablos puede importarle.
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4 comentarios:
lucia escobar: (2008-05-27 20:30:19 horas)
El Inguat.. es el colmo de los colmos..son ineficientes por naturaleza, odiosos...
Scarleth Fajardo: (2008-05-27 15:46:08 horas)
Muy bien Luis, la mejor manera de no cometer los mismos errores es estar enterado de como y cuando y xq sucedieron, olvidar o ignorar la historia es como olvidar quienes somos nosotros, pero la mayoría de jóvenes y no tan jóvenes por no decir todos, existen xq tienen un carne un no. de cuenta y no de fono. De lo contrario no se enteran de nada.
Nos importa más la decadencia en que viven los "famosos" y perdemos tiempo, dinero, imaginación y hasta nos perdemos de la realidad. .
Delia Vigil : (2008-05-27 15:19:32 horas)
Luis
Lamentablemente un pueblo que olvida su historia esta condenado a repetirla y en Guatemala como que practicamos el ejercicio de olvidar y justificar. Triste muy triste. ....un muerto o mil muertos son y seran por siempre injustificables.
Marco Vinicio Mejía Dávila: (2008-05-27 13:26:15 horas)
Luis Aceituno nos recuerda que existe una figura criminal no regulada, la cual bien podría llamarse "memoricidio". Es lamentable que nuestra juventud continúe sin conocer la entraña dolorida de este país, con historias inventadas o distorsionadas. No se trata de abrumarnos más de lo que ya estamos con tanta infamia. Simplemente, hay circunstancias que no pueden quedar enterradas por la indiferencia, la apatía o una mal disimulada ignorancia. Si bien estamos saturados de leyes, y lo peor es que estas no se cumplen, una normativa que nos hace falta es la que castigue el "negacionismo". Este tipo penal está previsto en algunos países, para castigar a quienes afirman la inexistencia del genocidio. Gracias Luis por tu postura. De vez en cuando hay que dejar las provocaciones fáciles o el desparpajo, para darnos una cachetada y dejar de ser amnésicos. A propósito, si el viento es propicio, hoy se publicará en "La Hora" el artículo titulado "Panzós, treinta años después".
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