Las encuestas de opinión continúan mostrando cómo a los y las guatemaltecas les preocupa la violencia cotidiana. Asaltos y asesinatos brutales, son componente cotidiano de las notas de prensa. La nota roja como tal, prácticamente ha logrado destronar a la nota política como centro de atención mediática. Vemos entonces cómo día a día, nuestra sociedad se desangra por una ola, hasta ahora incontenible, que cobra un promedio de 98 vidas por semana. La cantidad de personas heridas supera con creces este dato doloroso. Y en esa danza de la muerte, hay actrices en escena que resultan protagónicas: las armas de fuego responsables de ocho de cada diez muertes en el país. Con la cauda de vidas perdidas por la violencia, cerca de 36 por cada cien mil habitantes, el problema adquiere características de epidemia según los indicadores de la Organización Mundial de la Salud. Situación que en cualquier lugar demanda acciones de Estado en niveles de emergencia nacional para combatirla, erradicarla y prevenir su repetición. Política nacional de desarme y legislación acorde a la crisis de armamentismo son dos pilares fundamentales de esta acción a favor de la salud de la sociedad guatemalteca. De allí que varias organizaciones impulsen una ley para el control de armas y municiones que cumpla con el propósito de prevenir más muertes. Una norma que sirva también para combatir un negocio ilícito que medra con nuestras vidas. En tal sentido, es necesario que el Congreso de la República deje de prestar oídos a intereses, dentro y fuera del legislativo, que buscan evitar el control del mercado ilícito de armas. Intereses que intentan, por ejemplo, lograr la aprobación de una ley que permitiría la compra individual de mil municiones por semana, como si estuviéramos en guerra contra nosotros mismos. ¿Quién se beneficia de semejante norma? ¿La gente de paz o quien vive del crimen, la muerte y la violencia? En lugar de semejante pretensión es inaplazable que se apruebe una iniciativa que sancione el tráfico ilícito de armas y que empuje al gobierno a una política nacional para el control del armamento en circulación. Política que requerirá, obviamente, de acciones reales de desarme, lo cual también favorecería políticas reales de seguridad ciudadana. Se trata, además, de que la sociedad en su conjunto demande una vida en paz y no una cotidianidad armada hasta los dientes que hace de nuestra tierra, zona fértil para el crimen, la muerte y el horror.
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4 comentarios:
Juan Kafka: (2008-06-22 15:09:12 horas)
Nevamente las expreciones liberales que culpan a las armas de fuego por las muertes y la cultura de la violencia, no son las armas de fuego, son los criminales los que matan a los inocentes, no confundamos ni olvidemos que una sociedad desarmada e indefensa es mas facil de asaltar y de matar, que no se nos olvide la conquista la cual por los conquistadores tener mejor armamento que los habitantes los sometieron mas facilmente, desaramar a la poblacion que honradmamente se gana el sustento y sus poseciones solo los pone en la mira de los desalmados criminales que a fuerza quieren conquistar.....
No son las leyes, es la aplicacion, le pongo un ejemplo el secuestro tiene la pena maxima que contempla la ley, ya sea 50 anos o pena de muerte segun el caso, sin embargo lo secuestros no se detienen, sencillamente porque no hay
Aprobado castigo, no hay investigacion, entonces el problema no es de leyes es de aplicacion.
El MP no funciona, no sirve como ente investigador, tamp;oco los tribunales, ni el sistema penitenciario, entonces el reto esta ahi, las leyes no cambian nada si las instituciones nos las aplican.
Por cierto yo soy una pesona que sostiene que la CICIAG fue un fraude, en el que se aprovecharon de la necesidad de justicia para conseguirle trabajo a sus familiares y amigos, mi pregunta es porque usted que apoyo la CICIAG, ahora guarda silencio en relacion al modesto trabajo de la misma, sera que usted tambien tiene familiares o amigos ahi trabajando por miles de dolares como una de las directivas de la fundacion Mack la lic. Yolanda Perez.
Ustedes critican y critican pero cuando se trata de soluciones, solo solucionan su bolsillo con miles de dolares como con la CICIAG.
sergio licardie V.: (2008-05-27 11:30:55 horas)
La polaridad no solamente es ideológica, tiene muchas otras manifestaciones. En una sociedad el que tiene un arma está polarizado, ya sea para agredir o su defensa, el arma que tiene le da un poder de respuesta y a la hora de actuar esa respuesta puede ser inmediata. El que tiene un cuchillo su polaridad es menor que el que tiene una pistola, su velocidad de reacción también es distinta. Desarmar es importante para despolarizar a determinados sectores sociales.
Marylena Bustamante: (2008-05-27 11:29:51 horas)
Me alegra tanto que idivuna Hernández siga escribiendo en este periódico tan respetable. Una de las plumas más honestas que existen en los medios escritos es precisamente la de ella, uUa luchadora social de toda la vida no puede acallársele, ya que este diario perderia a una valiosa colaboradora que llama a las situaciones con su nombre y no se anda con rodeos para señalar los problemas que aquejan a nuestra sociedad.
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