No les interesaba que sus hijos asistieran a la escuela.
Roberto Gutiérrez
Según la última encuesta (Encovi, 2006), somos casi 13 millones los guatemaltecos, de los cuales 6 millones 625 mil son pobres, y de ellos casi 2 millones extremadamente pobres; es decir, la mitad de nuestra población vive en pobreza, medida esta por el ingreso versus el costo de una canasta familiar, siendo los extremadamente pobres aquellos cuyos ingresos no son suficientes para cubrir la ingesta mínima diaria, calculado internacionalmente como US$1 diario por persona, y los pobres los que perciben menos de US$2 diarios por persona. La encuesta revela también que prácticamente la mitad de los pobres del país viven en las regiones suroccidente y noroccidente, territorio caracterizado por su ruralidad y plurietnicidad.
Los datos de la Encovi son más que reveladores e indicativos para la definición de estrategias para reducir la pobreza, pues además de indicar en dónde debe focalizarse los esfuerzos para reducirla, esclarece también, entre otros parámetros, una relación directa entre escolaridad y pobreza. Así, en aquellos guatemaltecos con cero escolaridad la pobreza llega a un 72 por ciento; entre los que tienen primaria incompleta son pobres un 55 por ciento; los que han completado primaria reducen su nivel de pobreza a un 39 por ciento; entre los que han hecho algún nivel de secundaria la pobreza se reduce a un 22 por ciento; y entre los que han completado el nivel secundaria, la pobreza es de únicamente un 8 por ciento. Queda claro, pues, que hay una causalidad clara entre pobreza y educación; por tanto, es allí en donde se encuentra la clave principal para la reducción de la pobreza.
Es, por tanto, obvio que debe promoverse más educación en el interior del país, y especialmente en la región occidental, debiéndose también vigilar por la calidad y pertinencia de la misma, por lo que la participación de los padres de familia en el sistema educativo es imprescindible, para aportarle los insumos que la hagan verdaderamente útil y formadora. El dejar la responsabilidad en un solo sector, como lo ha hecho recientemente el Gobierno en su acuerdo con el magisterio sindicalizado, no es una buena decisión, especialmente para las comunidades del interior del país, en donde el acompañamiento de los padres de familia coadyuvó al cumplimiento más estricto de su función.
En mis visitas al área rural del occidente de Guatemala, las que inicié hace unos 25 años por motivos de identificación y promoción de estrategias para promover desarrollo, encontré reiteradamente la queja de los padres de familia en el sentido que no les interesaba que sus hijos asistieran a la escuela más que para aprender a leer y escribir, especialmente por tres razones: una, la necesidad de que ayudaran en los trabajos familiares; dos, que los contenidos curriculares no les eran pertinentes, y tres, que los maestros no siempre asistían, a pesar del esfuerzo de los niños por recorrer largas distancias para asistir a sus clases. Por ello, me pareció siempre una adecuada modalidad la participación de los padres de familia para garantizar no solo la asistencia de los maestros, sino el coadyuvar para la consecución de la infraestructura y demás medios para facilitar el servicio educativo, así como el aportar la debida pertinencia. El programa de autogestión recién defenestrado permitió llevar a la escuela primaria a más de 400 mil niños del área rural, movilización que hubiera sido imposible con el sistema tradicional público. Y se logró con la participación de los padres de familia, condición básica para que se cumpla el mandato básico en la educación de un país: la participación de toda la sociedad en el sistema.
Es de lógica fundamental que con temas tan trascendentes como la educación no se debe tomar decisiones políticas que atentan contra su eficacia, pues está claro que la educación es el tema más estratégico cuando de reducir la pobreza se trata.
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2 comentarios:
Sebastian Guevara: (2008-06-05 10:24:36 horas)
La educación es un derecho y no un privilegio. Después de tantos años de "Libre Mercado", la mitad de los guatemaltecos son pobres. Tiene que haber un cambio en la política económica, aunque la oligarquía haga berrinche. También hay que depurar al ejército y su presuesto dirigirlo a salud y educación. Los únicos que tienen salud y educación garantizada, son los militares, no nos podemos dar el lujo de seguir manteniendo un ejército.
sergio licardie V.: (2008-06-05 10:14:34 horas)
Interesante comentario, interesantes datos, discutible conclusión. Es muy interesante la ubicación geográfica de pobreza, zonas donde a lo largo de 500 años ha existido una cultura conservadora de lenguas, metodología social, tradiciones. Algo muy valioso para esas culturas, pero que ha significado rechazo de la cultura escuela. Los mismos habitantes no la han promovido. Hasta el momento se observan cambios y se exige que sea en sus lenguas. Las religiones han hecho promociones muy importantes en la formación de identidades lógicas con el alfabeto comúnmente usado. La ubicación etno geográfica nos marca pobreza, POCA ESCOLARIDAD pero también es la zona donde el mediano y pequeño minifundio ha creado una cultura de producción y comercio, de lento avance histórico, pero que en la actualidad tiene gran proyección y continuidad cultural. Eso nos separa un poco de la correlación pobreza escuela. No así progresa cultura que son variables distintas.
Que fue primero el huevo o la gallina. Que es primero la pobreza o la escuela. Existen caminos distintos para superar la pobreza que sean más eficientes que la escuela. Si los hay 1.- el crédito 2.- la educación. 3.- el empleo 4.- las pymes, 5.-la propiedad privada, 6.- inversiones de gobierno, etc.`por decir algunos fácilmente demostrados en la realidad que no requieren exceso de argumentos. Daré interés especial a 2 de ellos.
EDUCACIÓN. Dice el autor-------tres razones: una, la necesidad de que ayudaran en los trabajos familiares; dos, que los contenidos curriculares no les eran pertinentes, y tres, que los maestros no siempre asistían-------para demostrar el poco interés por la ESCUELA. El primero es educación y de efectos inmediatos los otros dos son escuela y de largo plazo, alto costo familiar y de gobierno, con períodos escolares que no coinciden con la comunidad, ideología sesgada políticamente, etc, La educación si es efectiva con la pobreza y la gente se va por ese camino, estudian en la calle, en academias, con artesanos, cultivan el campo, etc. El segundo es el crédito: El tener dinero es factor inmediato para obtener soluciones familiares y de inversión. La gente necesita crédito y lo consigue popularmente con altos intereses. Si logramos desarrollar una cultura de crédito lograremos grandes avances en el país. Los gobiernos son gastadores, empleadores y enterradores del presupuesto. También son benefactores y logran hacer muchas cosas. Pero si se fueran por el camino del crédito a la producción (hacen algo) y principalmente al consumo (no hacen nada) cambiarían totalmente las dinámicas sociales de las cuales nos vivimos quejando y criticando.
En cuanto a los sucesos con el modelo PRONADE tenemos que identificar miles de aciertos y miles de errores. Lo principal es que ocurrió y como dirá el presidente actual al terminar DESPUES DE MI EL DILUVIO pero en Guatemala estamos acostumbrados a las inundaciones y ya veremos que hacemos. El problema ocurre en la ESCUELA pero no en la EDUCACIÓN que es lo que el pueblo necesita para progresar y salir de la pobreza. El dinero que se va a gastar por las decisiones se le quita al derecho de los niños de la gratuidad de la enseñanza, principalmente a los de esas zonas geográficas que necesitan otro tipo de escuela, sin tantos requisitos, que enseñen a trabajar y que no sean tan caras.
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