A María Eugenia Villagrán de León sus parientes y amigos le decimos “Chiqui”; y, la frase, “muy bien: Chiqui”, obviamente significa una felicitación por el excelente trabajo que ella está realizando en el Tribunal Supremo Electoral, como su Presidente.
El citado tribunal no se escapa del gran mal endémico que priva en nuestra sociedad: la corrupción. La Chiqui y los demás magistrados de ese tribunal, desde que tomaron posesión de sus cargos, han estado luchando por limpiar y sanear esa dependencia estatal y, algo tanto o más importante, han logrado mantener su independencia. Sé que no ha sido una tarea fácil, pero el actuar de los señores magistrados ya está dando frutos y espero que sirva de ejemplo para que los que dirigen otras instituciones, dentro del sector público, comiencen a limpiar y barrer sus oficinas. Ahora bien, es cierto que una golondrina no hace verano, pero una persona sola, pero caminando, sí hace brecha.
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