Stephen Covey, autor del clásico de autoayuda “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas”, regresa al país e imparte dos charlas hoy.
Por: Carlos Rigalt
|
El planeta muestra signos de agotamiento y esto ejerce presión sobre el ser humano. Aún cuando usted no es un biólogo, podemos extraer algunas enseñanzas de libros como el de los “7 hábitos…”. ¿Hemos sido negligentes con el “7 hábito” al tratar de manera irresponsable a la Tierra? - Totalmente. Hemos descuidado la administración del planeta. La gente tiene demasiado interés en el corto plazo y el enfoque egoísta. Está muy enfocada en el problema del petróleo porque le afecta en su estilo de vida. Sin embargo, existen muchas otras consecuencias a largo plazo y que en su momento también se volverán asuntos urgentes. Necesitamos crear una conciencia en la cultura global que inspire a la mayoría de personas del mundo a honrar nuestra administración del planeta. Estados Unidos debiera liderarla. Guatemala también debería unirse a este esfuerzo para que los beneficios económicos a corto plazo no sobrepasen el respeto por la Tierra. Me gusta mucho la lección de los indios norteamericanos: “No hemos heredado la Tierra de nuestros padres, la tomamos en préstamo para nuestros hijos”. Las guerras pueden ser definidas como una situación de “perder-perder”. Sin embargo, los seres humanos seguimos “resolviendo” nuestros conflictos a través de ellas. ¿Cómo podemos enseñarle a las futuras generaciones a cambiar de mentalidad? - Se debe adoptar la capacidad de comunicarnos sinérgicamente y producir alternativas que son mucho mejores que las que las dos partes en disputa imaginaron al inicio. Actualmente escribo un libro que se llamará Blessed Are the Peacemakers. Repito que soy admirador de la filosofía india, por ejemplo, en el respeto que se muestra al prójimo al momento de hablar. Los enfoques de “ganar-perder” y “perder-ganar” siempre resulta que en el largo plazo ambas partes pierden. La familia, como institución, está amenazada por la vida moderna. Muchos se divorcian porque las presiones de lo económico pesan más que la unidad de la familia. ¿Cómo podemos cambiar esta forma de pensar que el divorcio está bien pues “todo el mundo lo hace”? - Se debe inspirar una nueva conciencia en nuestra cultura que vea a la familia como más importante que cualquier otra opción. Las consecuencias de la desintegración familiar pueden evitarse si las personas pagan el precio y establecen una misión familiar; llevan vidas moralmente responsables y se percatan que lo más importante de todas nuestras posesiones está dentro de las cuatro paredes de nuestra casa. Aunque no dudamos las ventajas de estar “conectado”, los jóvenes de hoy viven inmersos en un mundo virtual, separados muchas veces de la realidad. Eso podría formarlos con deficiencias hacia el futuro. ¿Qué principio o hábito están ignorando? - Al centro de esta forma defectuosa de pensar se encuentra ese ladrón de nuestra identidad que constituye nuestro actual DNA cultural. Este socializa la identidad de los jóvenes basada en las comparaciones, postura que está reforzada por los medios de comunicación y su mundo virtual. Necesitamos construir un nuevo sentido de importancia y potencial en nuestros hijos a través de brindarles amor incondicional en los hogares, y que sepan que lo fundamental es su carácter y su contribución, luego siguen el prestigio, la posición social o la riqueza. Como dice Tielhard Chardin: “No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual. Somos seres espirituales teniendo una experiencia humana”. |
2 comentarios: