Triste que el cacao casi haya sucumbido en Guatemala; hace dos décadas era un producto fuerte. Lo recuerdo con nostalgia; era sabroso tomar el guacal de cacao, ahora quizás aún se ven en los paab’anc de Cobán. El café ha reemplazado todo, inclusive el agua de masa que tanta energía tenía para la gente que no tenía mucha comida. En seguridad alimentaria, el cacao era una fuente fuerte de energía para la población rural; luego estaba el agua de masa de maíz, pero luego vino el café a globalizarse y se perdió mucha de la fuente de la alimentación para los niños, mujeres embarazadas y para el hombre trabajador que carga su leña, su maíz, etcétera.
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