Edgar Gutiérrez, analista político, ex canciller de la República.
Por: Gabriela Lehnhoff
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El gobierno de Felipe Calderón desarrolla una fuerte ofensiva contra los grupos de narcotráfico en México. ¿Puede afectar de alguna manera a Guatemala, en el sentido de que se desborde la violencia de una frontera a otra? – La estrategia de Calderón ha alterado las rutas de tránsito y eso está obligando a los carteles mexicanos a renegociar con sus pares guatemaltecos. Además, el muro virtual aéreo que México ha impuesto a las naves aéreas provenientes de Centroamérica significa que la droga debe transportarse por tierra, por rutas más vulnerables a robos, despertando con ello violencia. ¿Considera usted que esta ofensiva, que ha dejado una gran cantidad de víctimas mortales en México, está teniendo los resultados adecuados? – Calderón ha tenido efectos en el plano de la represión armada, pero una estrategia contra el narcotráfico no es solamente de fuerza, si no se complementa con el desmantelamiento de su aparato financiero, pues el primer efecto de la represión es que aumenta la corrupción. Para que la estrategia entonces tenga efecto duradero se requiere: 1. Represión armada, 2. Desmantelamiento de empresas de blanqueo y 3. Ataque a la distribución de menudeo de la droga en EE.UU. ¿Debería Guatemala considerar lanzar una guerra frontal al narcotráfico como lo está haciendo el Gobierno de México? ¿O estamos aún en una fase en que no se requieren soluciones tan drásticas? – Una declaratoria de guerra contra el narcotráfico por parte de Guatemala sería suicida e ineficaz. Los carteles han infiltrado a buena parte de las fuerzas de seguridad llamadas a combatirlos. Sería suicida en el sentido que las fuerzas de seguridad no contaminadas son débiles y no soportarían la represalia. Y sería ineficaz porque son los carteles los que controlan buena parte del aparato, y no solo la Policía. Calderón ha involucrado al Ejército mexicano y ha reforzado a la institución de Policía, renovándola y profesionalizándola a fin de poder lanzar esta ofensiva. ¿Son estos pasos que Guatemala tiene que imitar en un corto plazo? – Cuando un país involucra a su Ejército en la lucha contra el narcotráfico está admitiendo un fracaso en sus planes anteriores y exponiendo a la institución del Estado que es su reserva estratégica. Si se hace, la exposición del Ejército debe tener calendario de retirada, por tanto, debe concebirse como una situación de emergencia. De lo contrario, mandos del Ejército acaban corrompiéndose representando una amenaza para la seguridad del propio Estado. Si México continúa teniendo éxito en esta lucha frontal contra los narcotraficantes, ¿es previsible que los carteles trasladen sus operaciones a países como Guatemala, El Salvador u Honduras? – Guatemala es ya la bodega del 75 por ciento de la cocaína que se consume en Estados Unidos. Aquí operan libremente los carteles. Los narcotraficantes mexicanos podrían eventualmente usar nuestro territorio (si no es que lo hacen ya) como retaguardia estratégica, lugar de descanso y de blanqueo de dinero, como lo ha sido Panamá en el pasado respecto de Colombia. En estos momentos, se discute en la región la Iniciativa Mérida, que brindaría fondos por parte de Estados Unidos para fortalecer la lucha contra el narcotráfico en la región. ¿Cómo podrían ser aprovechados por Guatemala? – Guatemala debe tener como prioridad recuperar sus fuerzas de seguridad, para emprender la batalla por recuperar territorios que ahora están en poder de los carteles. La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) es una oportunidad de recuperar cuadros de seguridad que el Estado ha expulsado porque han sido disfuncionales para la impunidad reinante, y esos cuadros entrenados en terreno y con capacidades profesionales operativas, disciplina e identidad serían el recurso humano base para reconstituir cualquier institución. |
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