Tener aretes en la lengua, bajo peso o muchas parejas sexuales podría impedir la donación.
Paola Hurtado
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los bancos de sangre someten a varias pruebas las muestras de los posibles donadores.
Quiénes no pueden donar
El posible donante debe someterse a cinco filtros. Si pesa menos de 115 libras, no está en ayunas, cenó comida muy grasosa o es menor de edad, queda descartado. Si la persona ha estado expuesta a relaciones sexuales con distintas parejas sin protección, si fuma o ha ingerido bebidas alcohólicas en las últimas horas, si se hizo un tatuaje hace menos de un año o tiene arete en la lengua o si está tomando antibióticos. Cualquier respuesta afirmativa lo saca de la selección. Se le somete a una muestra de sangre. Es motivo de rechazo la detección de presión alta o baja, afecciones cardíacas o pulmonares o presencia de antibióticos.El donante debe ser del mismo grupo del receptor. Otra prueba rápida busca detectar VIH-sida y sífilis. De los 80 a 100 donantes que a diario pasan estos filtros en el Hospital San Juan de Dios, las unidades de sangre deben someterse a otras cinco pruebas de laboratorio.
Quienes han necesitado recurrir a amigos o familiares para pedirles donaciones voluntarias de sangre saben lo difícil que puede tornarse la búsqueda: las personas no tienen tiempo para ir al hospital, les dan miedo las agujas, su religión no se los permite o no quieren que los pinchen.
Sin embargo, encontrar a voluntarios diligentes no es ninguna garantía. Al menos la tercera parte de los que están dispuestos a dar su sangre no pasan la prueba, ya sea por los resultados que arrojan los exámenes de laboratorio o por sus hábitos de vida y alimenticios.
Leslie Rodríguez, jefa del banco de sangre del Hospital San Juan de Dios, cuenta que cada día, de lunes a viernes, recibe de 125 a 140 personas interesadas en donar. El proceso de selección elimina a por lo menos 40 de ellas; es decir, un mínimo del 30 por ciento.
Según cálculos del Ministerio de Salud, el 95 por ciento de las donaciones de sangre que se reciben en los bancos de los hospitales públicos y del Seguro Social son por reposición. Eso significa que los pacientes que se someterán a una cirugía o tratamiento deben encontrar a un determinado número de donantes para reponer las unidades de sangre que se utilizarán en su operación.
Tan sólo el 5 por ciento de las donaciones son voluntarias y desinteresadas. Son estas las que sirven para atender las emergencias y salvar vidas.
En el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, el Ministerio de Salud reconoció ayer a 200 donadores voluntarios y frecuentes. Son personas que han donado más de cinco veces.
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