La Ley de Educación Nacional entró en vigencia en enero de 1991 y dejó establecida la conformación de un “Consejo Nacional de Educación”, el cual deberá ser corresponsable con el Ministro de Educación del establecimiento de las políticas educativas, por lo que tendrá una acción estratégica para el futuro del país.
Han transcurrido 17 años y el Consejo aún no se ha instalado. Durante el periodo 1998-2000 hubo un intento que, con el cambio de gobierno se quedó truncado. Y no es sino hasta ahora cuando, para honrar un ofrecimiento de campaña, la UNE se decide cumplir con el mandato legal, para lo cual confió a una “comisión preparatoria”(Acuerdo Gubernativo 101-2008) la responsabilidad de consultar en diversas regiones del país sobre las funciones que deberá tener dicho Consejo, así como la forma de integrarlo, para luego proponerlo ante la autoridad competente previo a su establecimiento.
Una de estas consultas se llevó a cabo ayer en Quetzaltenango, en un panel foro en que participamos cuatro ponentes ante la presencia de unas 200 personas representativas de organizaciones muy variadas, provenientes de prácticamente todo el occidente del país.
En lo que a mi correspondió, propuse como función primordial para el Consejo a crearse, las conclusiones derivadas del ejercicio denominado Visión Educación, realizado en los años 2004-2005, en el que cincuenta líderes representativos de la diversidad social guatemalteca, fundamentados en la Constitución de la Republica, la Ley de Educación Nacional, los Acuerdos de Paz y el Proceso de Reforma Educativa, presentó a la sociedad guatemalteca una propuesta que responde a la diversidad de la realidad (por medio de la educación intercultural bilingüe); a la necesidad de preparar a los jóvenes para el futuro (por medio de la ciencia y la tecnología); y a la importancia de compartir responsabilidades (con base en el nuevo modelo de gestión y financiamiento). A continuación una síntesis de lo que se propuso como tareas en aquella oportunidad y que hoy son válidas para el Consejo Nacional de Educación:
- Velar por la cobertura, calidad, equidad y pertinencia de la educación.
- Fortalecer los procesos de desconcentración y descentralización.
- Asesorar en temas de política docente y modelo de gestión.
- Vigilar por la infraestructura y equipamiento de las escuelas.
- Proponer y vigilar los sistemas de evaluación y rendición de cuentas.
- Promover/gestionar incremento de inversión en educación.
- Promover vínculos entre la educación y el trabajo.
En cuanto a la integración del Consejo, mi recomendación es que para operativizarlo sea integrado por un máximo 12 personas, la mitad del interior del país, escogidas por su prestigio y trayectoria, convocadas públicamente. El trabajo en el Consejo deberá ser ad honórem.
Y para contar en el futuro con una figura institucional que a la vez de ágil sea representativa del “sistema educativo”, se sugiere que el Consejo Nacional de Educación sea un ente con independencia político partidista; que trabaje con visión de largo plazo, integrado de manera multisectorial, procurando la representatividad de pedagogos, psicólogos, académicos, profesionales, empresarios, técnicos y, por supuesto, padres de familia.
En el tema educativo estamos rezagados en Guatemala en relación a otros países, pues seguimos usando, en buena parte, la teoría tradicional de aprendizaje, que se fundamenta en el desarrollo de la memoria y la disciplina, con algunos intentos de utilizar elementos metodológicos de la teoría constructivista, que se basa en formatos de construcción del conocimiento. Y no es que haya que eliminar por completo las teorías tradicionales y sus métodos, pero los procesos constructivistas ayudan a que el educando no únicamente llene la cabeza de conocimientos, sino que los construya y ordene, y aprenda a utilizarlos relacionados. Concluí mi exposición recordando a los presentes que no debemos perder de vista que la educación es el asunto más importante del Estado, que trasciende a lo puramente pedagógico y que por tanto le compete a toda la sociedad, no solo al magisterio o al Ministerio, por lo que debe ser visto como un sistema.
El éxito del Consejo Nacional de Educación estará en implementar políticas educativas que respondan a los genuinos intereses de las familias, y que se establezcan mecanismos de medición en todo el sistema para tener mayor certeza de que avanzamos en el camino correcto y a la velocidad necesaria.
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