Hace más de dos años que las mujeres que dan a luz han superado los problemas de hipertensión en las cercanías del parto.
Por: Claudia Acuña
|
Hace un mes, en San Bartolomé Jocotenango, Quiché, se hizo el primer pago correspondiente a los bonos de Q150 que ofrece el programa de forma bimestral, “Mi familia progresa”. Con este proyecto el Gobierno espera que “se reduzcan los índices de mortalidad materno infantil, solamente mayores que Haití en Latinoamérica. Esperamos un aumento en la tasa de vacunación que pueda impactar en la reducción de la mortalidad infantil y una disminución en las tasas de anemia, enfermedades respiratorias y diarrea que son las principales causas de desnutrición crónica”, señaló la coordinadora del programa, María Castro, en abril. El problema se ha tratado desde hace más de dos años en San Bartolo, gracias a que el centro de salud estableció mejor comunicación entre las comadronas. Josefa Ramírez, tiene 30 años. Ingresó el lunes por la mañana al centro. Su presión arterial alta tiene en alerta al personal. En cualquier momento nacerá su décimo hijo, el primero de ellos vio la luz cuando ella tenía 15 años. La preclamcia es una enfermedad que se desarrolla en algunas mujeres embarazadas semanas antes del trabajo de parto. En ocasiones ocurre durante el alumbramiento u horas después del mismo, explicó Fredy Yancoba, médico director del Centro de Salud de San Bartolo. Según Yancoba, hace dos años y medio que en el municipio ninguna mujer fallece por este tipo de complicaciones (para 2001 la tasa era de 203 madres por cada mil). La hipertensión se puede controlar y así evitar que la madre convulsione hasta el punto de perder la vida junto a su hijo, en cuestión de 24 horas. Entre los factores que han coadyuvado para que el índice de mortalidad materna se mantenga en cero y la infantil haya descendido a 10 por cada mil nacidos, se encuentra la voluntad de trabajar que tiene el personal de salud. “Antes trabajaban en un horario específico y no atendían emergencias en las comunidades”, señaló Yancoba. Los casos de muerte de recién nacidos, en todo caso, han ocurrido porque la familia no confía en los médicos y enfermeros, prefieren que se queden en casa los pequeños. Las comadronas han tomado un papel relevante en las comunidades. Ellas creen en la labor del centro de salud y cuando tienen un caso complicado llaman, a cualquier hora y día, para pedir auxilio. Bonos de educaciónA María Ramírez, en cambio, le fue fácil el alumbramiento de su quinto hijo, hace solo 15 días. Ella es beneficiada con los bonos de salud y educación que el programa “Mi familia progresa” les entrega cada dos meses con la condición de que los niños en edad escolar asistan al centro educativo y las madres embarazadas, con sus hijos más pequeños, sean monitoreadas en el centro de salud.Para evitar la saturación de trabajo, el personal de salud realizó una calendarización para desarrollar la revisión de talla y peso de los niños en cada una de las comunidades. En una semana 500 mujeres llegaron a registrarse junto con sus hijos, momento que fue aprovechado para vacunar a los pequeños. La desnutrición, consecuencia de múltiples embarazosLas mujeres que habitan las comunidades de San Bartolo tienen un promedio de 9 hijos durante su vida productiva. Las jóvenes están interesadas en métodos de planificación familiar, pero aún tienen dudas y temores.María Ramírez y su esposo han dialogado sobre el tema, pero al ver que para algunas vecinas el uso de esos métodos ha ocasionado malestares en la salud prefieren seguir como están. Durante un mes dormirán todos en la pequeña cocina ya que, Viviana, la recién nacida, necesita calor para crecer mejor. Pero su madre se alimenta de la misma manera que antes del embarazo: con atol de masa, aunque ahora agregó a su dieta el caldo de gallina. Los datos del centro de salud registraron el año pasado a 367 niños desnutridos. Estos casos incluyen los anémicos y los de crecimiento irregular. Yancoba explicó que la desnutrición no debe ser entendida únicamente como mala alimentación. La principal causa son los múltiples y seguidos embarazos. La mayoría de las madres que están en período de lactancia resultan embarazadas y también tienen hijos menores de dos años. Ellas deben alimentarse por tres (ellas, los hijos lactantes y el que llevan en el vientre). Yancoba explicó que no hay tiempo para que el cuerpo de las mujeres se recupere. Agregó que uno de los factores que influyen en la incidencia de las enfermedades más comunes (infecciones respiratorias y gastrointestinales, además del impétigo) es porque al tener tantos niños las madres no se dan abasto para cuidarlos, puesto que se mantienen cansadas. Pago para útiles escolaresLas mujeres están a la espera del segundo pago de sus bonos. Aunque no tienen muchas esperanzas de que les alcance para mucho, pues el precio de los productos se incrementó.Además, en agosto habrá un desfile para celebrar al patrono del municipio y algunos estudiantes deberán mandar a fabricar blusas de colores para dicha actividad. En eso, y en la compra de otros útiles escolares invertirán el desembolso. |
5 comentarios: