El padre Emilio tuvo una vida aparentemente sencilla. Pero no por eso deja de ser extraordinaria.
Por: María del Rosario Sandoval
|
En la fachada de la Iglesia Virgen de Fátima, Ciudad Nueva, zona 2, hay un lienzo negro, que rodea la cruz de la entrada, en señal de luto. El altar, la biblioteca, la casa parroquial y un pequeño parque, llevan el sello del sacerdote que atendió esta parroquia durante 25 años y quien falleció el 7 de junio a consecuencia de pancreatitis. Emilio Olivan Taulés vino desde Zaragoza, España, a sus 22 años. Por casualidades del destino, se ordenó sacerdote en Comalapa, Chimaltenango, y desde ese momento inició su labor pastoral en el país. Atento, bromista, afable y conciliador. Encantado por la marimba y fiel aficionado del fútbol (era seguidor del Barcelona), así lo recuerdan varios feligreses. Enfermo de diabetes e hipertensión, que complicaron su cuadro clínico, se retiró de la parroquia de Ciudad Nueva desde hacía 5 años para trasladarse a Amatitlán a descansar, pero visitaba a los feligreses de su última parroquia para acompañarlos en misas familiares. “Cuando habían primeras comuniones, él les explicaba a los niños todos los ornamentos que se utiliza en la liturgia”, cuenta Yolanda Maldonado de López, quien guarda muchos recuerdos y fotografías familiares junto al clérigo. “Se consideraba totalmente guatemalteco. Fue quien llevó el primer Vía Crucis de jóvenes al Cerrito del Carmen. Siempre tenía tiempo para nosotros y una fuerte disposición para ayudar a los demás”, agrega Yolanda. Durante su trabajo pastoral en la zona 2, logró que el Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica (IGER) incluyera un programa de educación primaria y secundaria para las empleadas domésticas del sector. Quienes lo conocieron y asistieron a las celebraciones eucarísticas que ofició, recuerdan principalmente el mensaje de sus homilías y la forma en que invitaba a todos los niños para pasar al altar y rezar juntos el Padre Nuestro. Los últimos meses tuvo serias complicaciones de salud. Una intervención quirúrgica en Huehuetenango deterioró su salud. Luego fue trasladado a Quetzaltenango y posteriormente a la Unidad de Cirugía Cardiovascular (Unicar), donde pasó su cumpleaños número 63 recuperándose de otra operación, el 20 de mayo. Los últimos días los pasó en el Sanatorio El Pilar. Sus feligreses lo recuerdan por su participación activa en el coro, las hermandades, y especialmente, en las pastorales de niños, jóvenes y ancianos. |
3 comentarios: