La zaga del escándalo de los Q82.8 millones del Congreso invertidos de manera irregular en la casa de valores Mercados de Futuros, S.A. (MDF) arrastró esta semana al segundo candidato más votado en las pasadas elecciones y líder del opositor Partido Patriota (PP), Otto Pérez.
Por: Edgar Gutiérrez
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De la cuenta que abrió para el Congreso, MDF emitió un cheque de Q688 mil 500 a favor de Pérez. En el medio político circulan, sotto voce, dos hipótesis: 1) ese dinero vendría de saldos de la campaña del PP invertidos en MDF. 2) sería un “costo de gobernabilidad” destinado a aplacar efectos del primer escándalo, un costo bajo riesgo de volverse inmanejable si otros demandaban el mismo trato. Aunque a la postre el Ministerio Público (MP) no encuentre delitos penales por esas transferencias, al menos dos consecuencias acarrea el affaire: 1) los bloques parlamentarios se van polarizando en torno al PP y la oficialista UNE, haciéndole más difícil la convivencia política al Gobierno y 2) en un contexto de incertidumbre y crisis económica, la gobernabilidad democrática comienza a caminar sobre una capa de hielo cada vez más delgada. La inteligencia financiera La Intendencia de Verificación Especial (IVE) forma parte, desde hace dos períodos de Gobierno, del sistema de controles financieros ideado para detectar blanqueo de dinero. El sistema bancario debe reportar transferencias calificadas como anormales, y la IVE integra la información a un sistema de rastreo, que puede ser incluso trasnacional, pues los demás países poseen una institución equivalente. Es una institución estratégica dentro del sistema de seguridad financiera del Estado, como lo fue la inteligencia militar en el campo de la seguridad nacional durante el enfrentamiento armado. Por tanto, su dirección y manejo demandan altos grados de especialización, confianza democrática y autonomía en relación a los poderes constituidos. A diferencia de la inteligencia militar, la IVE no tiene medios propios de información, depende enteramente de lo que le ofrece el sistema bancario. Por tanto no puede detectar anticipadamente las operaciones sospechosas. Por otro lado, sus productos, que puede ser base para construir casos penales, serían intrascendentes si el MP no los procesa de manera adecuada. Cuando los canales institucionales de sanción no funcionan dentro del sistema, es altamente probable que se aireen a través del escándalo mediático, como forma de presión y para provocar o trasladar costos políticos, aunque sin consecuencias penales. Bajo el control de poderes fácticos, es muy probable que esta inteligencia encubra delitos y las irregularidades no se conozcan ni siquiera a través de los medios; en cambio se puede emplear clandestinamente como arma de competencia comercial, chantaje o presión contra los poderes constituidos o la oposición. Son los riesgos de su administración en una institucionalidad tan debilitada. La huella que sigue la IVE Un ejemplo de cómo la IVE rastrea los movimientos de una cuenta bancaria lo ofreció ayer elPeriódico (“El recorrido de los ahorros del Congreso”, p. 4). En el tablero aparecen los números de cheques, fechas de emisión, montos, nombres de beneficiarios y transferencias dentro del propio sistema financiero, hasta ser invertidos o cobrados en efectivo. Sobre los movimientos de la cuenta de los Q82.8 millones, hay al menos 7 operaciones asociadas al negocio de MDF, que suman Q74.4 millones. También hay varios cheques girados a favor de particulares, incluyendo 6 que suman casi Q3 millones a los esposos Pinillos; parte de este dinero fue a cubrir una tarjeta de crédito del gerente de MDF. Otros Q500 mil fueron depositados en una cuenta del mismo gerente y luego pagados en efectivo (Q250 mil) o depositados en cuentas particulares (Q200 mil). De la ruta de las inversiones del dinero del Congreso, MDF sacó el 12 de marzo un cheque por Q688 mil 500 a favor de Banco Uno en Banco Industrial, depositado cinco días después en una cuenta personal de Otto Pérez en el Banco Uno. Edgar Barquín, el Superintendente de Bancos, afirma que la información del Banco Uno la obtuvo la IVE hasta el 6 de junio, o sea 80 días después de que fue operada la transacción. Barquín la presentó personalmente al MP el domingo 15 de junio al mediodía. Ello corrobora el dilatado tiempo entre que es operada una transferencia “relevante” y que la conoce la IVE. Y, por otro lado, que los nueve días transcurridos entre el conocimiento de la IVE y la denuncia penal no fue un tiempo administrativo, fue un tiempo político en que las más altas autoridades de Gobierno tuvieron que haber evaluado los pros y contras de presentar la denuncia y romper con el PP. No fue para menos la evaluación de costos, pues el mismo día que los medios titularon la conexión Congreso–MDF–Pérez, el Ministro de Finanzas renunciaba a presentar al Congreso la reforma fiscal que ha venido trabajando desde hace seis meses (aunque después, al parecer, hubo una valoración más serena). La reacción de Otto Pérez correspondió a quien se percibe víctima de traición. Advirtió al presidente Álvaro Colom que había entrado a “un juego peligroso”, a la vez que presentaba demandas legales contra Barquín por supuesta violación del secreto bancario. Pérez explicó que el dinero provenía de un préstamo personal del gerente de MDF, asunto que éste admitió ante el fiscal. Ahora el MP tiene la brasa en sus manos. Debe responder varias preguntas comprometedoras para políticos como Pérez e incluso Eduardo Meyer, así para el gerente de MDF: ¿por qué sacar ese dinero (“préstamo personal”) de la cuenta del Congreso y específicamente de una línea de inversión en commodities que había pasado el laberinto de transferirse de una cuenta a otra, a otra, y de un banco a otro para volver al inicial? La caja de Pandora se abrió ante el asombro de tirios y troyanos. |
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