“La economía social de mercado, una opción para el empresariado”
Marcelo Resico, doctor en Economía por la Universidad Católica Argentina vísitó Guatemala la semana pasada invitado por la Fundacion Konrad Adenauer.
Vernick Gudiel
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Marcelo Resico plantea que en la economia social de mercado la competencia es un eje central.
¿Cómo se define la economía social del mercado? Es un enfoque de principios, instituciones y políticas económicas concretas que se basa en la idea central de que hay una complementariedad entre los principios de libertad, solidaridad y subsidiaridad, y plantea que una economía funciona adecuadamente cuando hay un marco de operación del mercado y el sector privado. Hay libertad de empresa y en los mercados, puesto que lo más productivo para una economía en términos de la producción de bienes, servicios y riqueza es la iniciativa privada, pero dentro de un marco que genere condiciones de competencia justa, equitativa y al mismo tiempo tenga en cuenta la distribución de los beneficios, sobre todo en países con problemas de pobreza. El fracaso del neoliberalismo para resolver la pobreza y la desigualdad han puesto de moda la economía social de mercado y gobiernos que la impulsan. Indudablemente, ese enfoque incompleto o parcial de las reformas de mercado de los años noventa en algunos países ha tenido efectos contraproducentes y generó una mentalidad de rechazo, pero yo me distanciaría de las posiciones ideológicas planteando que en los casos donde la pobreza se ha reducido más no son aquellos que han rechazado todas estas reformas sino que las complementan con una mayor solidez institucional, con algunas regulaciones sensatas y con énfasis en la distribución social de los beneficios del mercado. Han habido países en Latinoamérica que se han beneficiado de este proceso, y creo que son buenos ejemplos Chile y Brasil.
La economía social de mercado requiere un Estado fuerte, con recursos y capacidad de maniobra, pero este ha sido debilitado y reducido al mínimo durante los últimos 15 años debido a las políticas neoliberales del Consenso de Washington que lo simplificó a que un Estado pequeño ya era un Estado eficiente.
¿Es viable para Guatemala este modelo? Creo que sí es viable, es un sistema exigente que tiene en cuenta muchos elementos que hay que estudiarlos, profundizarlos y hay que implementarlos; seguramente que es una solución para el mediano y largo plazo siempre tomados con gran seriedad, no es un cúmulo de recetas que se aplica y da resultados de la noche a la mañana, tampoco es una panacea.
¿Se puede implementar ese Estado benefactor si no hay un consenso con las elites? Sí, allí habría que hacer una pequeña distinción entre un Estado benefactor. La economía social de mercado tiene una conciencia muy importante de tratar de proteger a los débiles de los cambios estructurales, protegerlos de shocks económicos y generar posibilidades para el crecimiento de todos; para hacer eso evidentemente se tiene que superar varios obstáculos. En Latinoamérica han habido intentos estatistas de llevar adelante políticas sociales, de llevar a resultados bastante contradictorios con lo que se pensaba, por lo tanto muchas veces los empresarios tienen desconfianza y por otro lado algunas líneas económicas plantean que la cuestión social se resuelve automáticamente con la economía social del mercado, y no es así. Hay que tener políticas sociales modernas y en beneficio de todos, incluso de los empresarios.
¿Por qué a los empresarios y las elites les causa miedo la palabra socialdemócrata? Me parece que hay que distinguir entre la socialdemocracia moderna que hay en los países desarrollados y otra todavía retórica, ideológica, confrontativa que se basa más en la crítica que en la propuesta. A veces los empresarios están pensando en esta segunda socialdemocracia que evidentemente va tener consecuencias no del todo felices. Pero si un gobierno plantea una postura moderna que acepta el mercado, que dialoga con los empresarios, que busca la cooperación entre los sectores productivos privados y la regulación del Estado, yo creo que en esa medida se puede ir solucionando ese problema. Y otra situación que también pudiera ser un obstáculo, son algunas teorías económicas muy sesgadas, con una orientación fundamentalista hacia el mercado, con una confianza absoluta o demasiado optimista, que el mercado puede hacerlo todo. Yo creo que la economía social de mercado es una postura mucho más sensata, más equilibrada y que apunta a los problemas estructurales y que puede ser una opción válida para el empresariado.
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1 comentarios:
Juanpa Escobar: (2008-06-23 09:54:25 horas)
Aquí lo que tenemos es un Estado Benefactor pero de los Mercantilistas y Megaevasores de impuestos. El Liberalismo económico es caballito de batalla de en muchos ámbitos académicos, donde se obvia nuestra triste REALIDAD MERCANTILISTA (mega), donde la gran producción industrial está dominada por monopolios de cemento y harina, electricidad, linea aérea, etc. y cárteles como el ominoso del azúcar y el de aguas gaseosas con sus repartos gansteriles de cuasiterritoriales para no competir. En esas academias extrañamente se habla de mercantilismo asociado a privilegios de sindicalistas y de gente que se favorece de negocitos con el gobierno, sin referirse para nada a la alianza de los megaempresarios con los candidatos a la presidencia, que son financiados por aquellos, para mantener intocables sus privilegios mercantilistas de monopolio y oligopolio y su "derecho" evadir impuestos a lo bestia.
En ese contexto, la economía social de mercado y la Socialdemocracia (con su verdadero Estado Benefactor de los débiles) son pura paja quimérica.
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