Los actores económicos en Guatemala están atravesando, desde hace un cuarto de siglo, procesos de adaptación de una velocidad sin precedentes en la historia republicana. Considérense, a manera de referencia, los siguientes eventos económicos y políticos que los han condicionado de diversas formas:
Por un lado, la severa recesión económica del 1980-84, asociada a la caída de los precios internacionales de las exportaciones, el desplome del mercado común centroamericano, la contracción de los flujos externos de capital y la exacerbación del enfrentamiento armado interno.
Por otro lado, los nuevos motores de crecimiento económico –productos no tradicionales de exportación y zonas francas de maquila textil– estimulados por la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, que, sin embargo, no lograron recuperar el ritmo del periodo anterior (1950-80), dejando a la vez crecientes déficit de subocupación, los cuales se compensan, en parte, a través de corrientes masivas de emigración hacia EE.UU. (10 por ciento -15 por ciento de la población) y otras formas de supervivencia que incluyen múltiples actividades de servicios y pequeño comercio informal.
En tercer lugar, en el marco de las políticas de ajuste y estabilización, la preeminencia del capital financiero por medio de políticas fiscales de subsidio cambiario y endeudamiento interno, en detrimento progresivo del capital de trabajo para los sectores reales de la economía, incluyendo en primer lugar la producción agropecuaria para consumo interno.
El boom aparente del sector bancario y financiero ocurre en un contexto de baja regulación del mercado bancario y alta porosidad del aparato estatal, en particular del aparato de seguridad, favoreciendo la emergencia de una economía del delito que inocula al sistema a través de diversas operaciones de blanqueo de dinero (transacciones financieras, adquisición de propiedades, inversiones diversas, actividades comerciales, patrones de consumo suntuario, hasta financiamiento de instituciones, partidos políticos y cargos de elección popular).
Por último, la privatización de empresas públicas y de servicios como la telefonía y la energía eléctrica, que inserta en el mercado local a inversionistas extranjeros, en particular de EE.UU., España y México. Ello, asociado a la tendencia de la apertura económica mediante la liberalización del comercio exterior y la acelerada celebración de acuerdos de libre comercio, en particular con EE.UU.
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1 comentarios:
Sergio Bolaños: (2008-06-23 17:36:56 horas)
Desde que el gobierno corrupto de Cerezo permitió tanto desmán, supuestamente porque era la Democracia, es que Guatemala se volvió paraiso para corruptos como los de su gobierno, inició el lavado de dinero en altas proporciones, al igual que el trafico de drogas, ahora corregir eso es mas dificil que hacer que los que permitieron ese desorden devuelvan las jugosas ganancias que le dejó.
1 comentarios: