El programa Micos y Pericos, que promovería la cultura tributaria, fue una burla para los niños. Se suponía que era dirigido a niños y que la trama era la venta de un árbol y la inculpación de la persona errónea; pero la sorpresa fue que aparecieron personajes como navajas, mangueras, palas y calcetines. La mezcla de una historia de tala de árboles, reciclaje de basura y buena alimentación, resultó ilógica. Es lamentable que todo el dinero utilizado para ello fuese gastado en una producción que insulta la mentalidad de los pequeños. Editen un programa digno para los niños, ya que ellos son más inteligentes que nosotros, y no los insulten con tontos programas.
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