Nieto de un pastor de cabras de la sabana africana pretende dirigir a la primera potencia mundial.
Santiago Santa Cruz
Considero que la designación de Barack Hussein Obama Jr. como el candidato demócrata para las elecciones presidenciales del próximo 4 de noviembre en Estados Unidos, es un hecho histórico de los más significativos de los últimos tiempos. Por primera vez un hombre de raza negra consigue la investidura de un partido en la carrera por alcanzar el máximo cargo ejecutivo. Este senador junior por Illinois, de 46 años, ha quebrado todos los códigos tradicionales de la política doméstica y ha engendrado un fenómeno mediático de efectos impensados, que lo puede llevar a ser el 44o. gobernante estadounidense.
Ganó la batalla de los delegados: necesitaba 2 mil 118 y obtuvo 2 mil 165. También cuenta con mayoría dentro de los súper delegados; a la convención demócrata del 25-28 de agosto en Denver, Colorado, llegará con 399 frente a 284 de Hillary Clinton. Es así como el nieto de un pastor de cabras de la sabana africana pretende dirigir a la primera potencia mundial.
Nacido de una madre blanca de Kansas y un padre negro de Kenia, ha rechazado el papel de candidato negro y se presenta más bien como el candidato posracial, por encima de las fracturas étnicas y partidarias.
Si bien muchos de sus seguidores dicen que lo eligen sin importar el color de su piel, de todas formas este es un factor esencial de su despegue electoral.
El mayor aporte se encuentra en su personalidad. Aura, retórica, juventud y carisma lo acompañan y ha sabido labrarse una reputación de sinceridad, principalmente entre los jóvenes.
Bob Herbert, editorialista de The New York Times, se entusiasma: “El ritmo de sus discursos recuerda a Martin Luther King, mientras que su tranquilidad evoca la de John Kennedy”. Menuda comparación de personajes de dos siglos: dos del veinte en uno del veintiuno.
Lo paradójico es que la llave de su éxito se encuentra sobre el mismo escritorio de la oficina oval del actual inquilino de la Casa Blanca. George Walker Bush (43 presidente) deja tras de sí un país dividido y herido por la guerra de Irak, a la que él se opuso desde el principio.
Su programa político de izquierda moderada no tiene mayores diferencias con el de Hillary, pero él pretende superar una fractura derechaizquierda que ha degenerado en una guerra civil larvada. La más reciente encuesta telefónica de Newsweek, del 18 y 19 de junio, establece una diferencia en la intención de voto de 15 puntos, que le es favorable sobre su contendiente republicano, el septuagenario McCain, 51 % a 36 %. La obamanía pues, en franco ascenso. Sin embargo, los logros políticos en su propio territorio tendrán la cara opuesta en sus dinámicas hegemónicas externas.
No es sano ni bueno ilusionarse con proyectos electorales ajenos o celebrar avances democráticos imperiales, ya que estos no cambiarán nuestra condición de súbditos de ínfima categoría. El imperio contraatacaría con un mejor rostro, cierto, sin embargo, no se desviaría de sus propósitos estratégicos aunque modifique sus variantes tácticas.
Con América Latina tendrá una mayor disputa ideológica y económica, máxime con el bloque de las diversas izquierdas que han surgido en el sur y los problemas energéticos existentes. Centroamérica seguirá siendo una región dependiente, manejable e intrascendente. En Guatemala no tengo duda alguna de que seguiremos estando en la cola del torbellino globalizador, en la medida que sigamos teniendo una oligarquía sin dignidad, una sociedad fragmentada y la corrupción enquistada. Tal parece que 48 años después, la famosa frase de JFK con la que justificó su determinación de ser presidente y entusiasmar a toda una nación, toma de nuevo cuerpo y vigencia: “El tiempo es ahora”.
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2 comentarios:
Mario R. Loarca Pineda: (2008-06-28 14:23:19 horas)
Convengo con el articulista en la apreciacion de que no deberíamos augurar cambios decisivos en la politica imperial hacia A. Latina. Empero, no será poca cosa si Obama en la presidencia se propone remontar los ocho años de estupidez, fundamientalismo moralista y demagogia que han caracterizado la espuria presidencia de Bush Jr.
rene posadas: (2008-06-28 08:28:14 horas)
No tenemos por que estar en la cola ,cuando se quieren hacer las cosas bien se pueden ,solo hay que tener ganas
2 comentarios: