Comenzó a actuar a los 10 años y hasta hoy suma casi 30 de carrera artística. El actor español Jorge Sanz llegó a Guatemala, por la iniciativa de la embajada de su país, a ofrecer un taller sobre el proceso de un rodaje cinematográfico. Su primer trabajo en cine fue en la cinta La miel y, hasta la fecha, Sanz ha participado en más de 60 producciones de cine y televisión, algunas de las cuales fueron premiadas internacionalmente (Belle époque, Oscar a la Mejor Cinta Extranjera en 1992). También cuenta con casi todos los premios del panorama cinematográfico español. En la siguiente entrevista, hablamos sobre el taller, sobre su carrera y sobre la actualidad del cine español.
Al final de este taller, ¿cuál es la impresión que le queda?
- Ha sido fenomenal, vino mucha gente muy interesante. Me da la sensación de que aquí hay una industria del cine y de la televisión muy incipiente. En el campo del cine llevan unos dos o tres años haciendo unas dos o tres películas al año. Eso sí, algunas con mucha calidad, que han recibido importantes premios. Películas muy intensas, con mucho sentimiento, con mucha sustancia.
Tengo entendido que es la primera vez que usted da un taller. ¿En qué consistió?
- Sí, es la primera vez, porque yo además nunca he recibido un taller. Toda mi técnica está basada en la experiencia, que es lo que me ha dado capacidad de trabajo. Eso es lo que pretendía mostrarles aquí a los actores. Yo no quería enseñarles a actuar sino que, como muchos de ellos no tienen experiencia en cine, hay una serie de cosas que producen mucho nerviosismo, que te atoran y te impiden actuar bien. Es simplemente quitarles un poco de peso, a partir del conocimiento, de un poco de técnica de dirección y de un par de cositas que tiene que saber un actor.
Después de una trayectoria de 30 años, ¿cuál es el balance?
- Muy positivo. Yo me crié en los estudios, haciendo películas, entonces mi sentimiento es que soy un privilegiado que he tenido una educación paralela, llena de viajes, llena de trabajo, cosas muy positivas y muy gratificantes.
Su carrera tiene un elemento bien interesante: usted comenzó haciendo cine, pasó por la televisión y ahora hace teatro, cuando el proceso “normal” de un actor es al revés.
- Me he dedicado más al cine y la verdad que fue una suerte poder empezar de niño con papeles protagonistas, muy acordes con mi edad. Mi proceso ha sido atípico, yo entré al cine y por la puerta grande, en películas fabulosas y con personajes maravillosos, después empecé a disfrutar de los personajes pequeños, del teatro. De la televisión menos porque se disfruta poco; es un trabajo muy asfixiante, que tiene presión de muchos frentes. El cine es más cuidadoso, más artesano, es otro mundo.
A pesar de tener una carrera muy prolífica, usted es de los famosos actores españoles que no dio el salto a EE.UU.
- Si tuve la oportunidad. Allá estrené un par de películas y una cinta mía, Belle époque, ganó el Oscar. Tuve la oportunidad de trabajar allí, fiché con una empresa grande, pero me pasó una cosa muy curiosa: tenía 20 años, y cuando se me dio la oportunidad no la entendí muy bien. Hice personajes de guatemalteco, de cubano, de mexicano y no terminaba de entenderlos. Sin embargo, en España y en América Latina me estaban ofreciendo buenos personajes en películas fabulosas. Yo nunca he tenido un objetivo claro ni en mi carrera, ni en mi vida; me he ido yendo por donde me han ido llevando mis personajes y mis películas. En esta ocasión hice lo mismo: preferí irme donde hubiera buenos personajes y buenas películas.
¿Cuál es su opinión de los que sí lo han hecho?
- Tienen una capacidad que yo no tengo y que me hace admirarlos profundamente. Siempre he intentado tener una relación de amistad con ellos. Me parece que es admirable como extranjero poder trabajar en la industria cinematográfica más grande del mundo y poder tener un sitio bien definido ahí.
¿Y del fenómeno Almodóvar, Amenábar, etcétera?
- Es maravilloso. No son un fenómeno, son unos cineastas con unas cabezas privilegiadas, con unas historias fantásticas qué contar, que son contadas de una manera muy buena. El hecho de que estén tan consagrados nos beneficia a todos, trabajes o no trabajes con ellos.
¿Cuáles cree que han sido sus interpretaciones más significativas?
- A mí siempre me ha gustado mucho trabajar con Trueba. Trabajar con él se convierte en una experiencia vital, tiene toda la poética de este oficio.
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