Me uno a las escasas voces de protesta por la absurda decisión gubernamental de suprimir el desfile del 30 de junio. Creo que la razón es la ignorancia que priva entre nuestras autoridades quienes, en lugar de exaltar los logros que esa fecha histórica representa, se pliegan a los deseos de unos pocos unidos en su odio a los militares. El 30 de junio representa el triunfo de la Revolución Liberal comandada por Justo Rufino Barrios y Miguel Gracia Granados, lo que originó transformaciones fundamentales en la vida de los guatemaltecos. Es por eso que lamento la ausencia de las voces de tantos sectores beneficiados ante la anulación de una fiesta patria, que no solo simboliza la fundación del Ejercito, sino el inicio del desarrollo y de la incursión de Guatemala a la era moderna. Eso, y no el odio, debiera enseñarse en las escuelas, para fomentar el escaso conocimiento de nuestra historia patria.