Cumplió lo que prometió; al menos eso. El vicepresidente, Rafael Espada, compró su camioneta blindada por Q847 mil. Dentro de poco todos los funcionarios de “alto” rango y hasta la esposa del Presidente van a pedir el suyo. No hay para el vaso de leche, pero sí para estas banalidades. No simpatizo con la UNE, pero Espada es muy reconocido en Houston y era, para mí, el único político decente de ese partido. Qué decepción.