En vez de pensar en si se va a depurar el Congreso, debemos planificar tan urgente depuración. ¿Quién va a exigir orden y probidad? ¿El sector empresarial? ¿El sector popular? ¿Otro sector? ¿Una alianza sectorial? Ningún guatemalteco debe permitir que esa gusanera siga proliferando y produciendo más podredumbre. Parafraseando el Eclesiastés, el Congreso se ha convertido en “Corrupción de corrupciones y todo corrupción”. Quienes tengan una capacidad de liderazgo en nuestra patria, víctima de tanto pícaro, que trabaje para ponerle un hasta aquí al inmoral Congreso, cáncer del Estado, vergüenza del país.
0 comentarios: