El cantautor cubano, radicado en Guatemala, presenta su esperada segunda producción.
Por: Lucía Escobar
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Salió de Cuba hace diez años para radicarse en la ciudad de Guatemala. Desde ese entonces, Michel Peraza se ha ido ganando un espacio privilegiado entre los músicos del país. Más que un cantautor, el cubano es un cronista de nuestro tiempo y nuestro espacio. Hoy, ha trasladado su estudio de grabación, Habana Estudio, al barrio Juncanya en Panajachel, desde donde termina su segunda producción musical: Sin Perder la Paz. Un reducido pero fiel público, corea sus canciones que han sido soundtrack del mejor del cine nacional y lo siguen en las pocas presentaciones en vivo que realiza. Aquí un acercamiento al ciclón irreverente de Mic Peraza. ¿Por qué tocas tan poco en vivo? Hubo un tiempo en que te presentabas más seguido. – Hay mucho desgaste físico en cada concierto, yo bajo casi media libra si estoy con banda, y hasta una y media si me presento solo. Te lo puedo asegurar si tú me pesas antes de un show y luego después, lo puedes comprobar. Además los conciertos son un ejercicio financiero muy pobre. Escribo canciones muy específicas, a mi manera y eso me exige cierto rigor a la hora de interpretarlas. Dejaste de tocar en vivo, pero empezaste a trabajar en cine, haciendo la música de varias producciones guatemaltecas. ¿Con quién has trabajado? – He trabajado en las producciones de Casa Comal (La Casa de Enfrente y V.I.P, La otra casa). Y con Sin un Duro, la productora de Chema Rodríguez, hemos hecho Las Estrellas de la Línea y una sobre los coyotes. Además otras tres películas con Elar Cohelo, un productor peruano que trabaja en Los Ángeles. El cine me da excusas para escribir canciones que jamás me hubieran podido inspirar de otro modo. ¿Tienes más proyectos con el cine a futuro? – Chema Rodríguez me invitó para que haga la banda sonora de su próxima película que será grabada en África. Por primera vez tengo que escribir la banda sonora antes de que se haga la película, eso es un proyecto que obviamente si sale bien me tiene que llevar a vagar un par de meses inspirándome, si no va a sonar a Panajachel y no a África. Hablame de tu nuevo disco, ¿de cuándo son las canciones? – Hay de todas las épocas que no estaban en ningún disco, como No vale, la rola de la película V.I.P, Cuesta piel el tema de la Casa de Enfrente, Importunada la rola que hice para Las Estrellas de la Línea, y Ni menos ni más que la usaron en V.I.P. y que es un bolero que escribí para mi pueblo, Como un boomerang, una canción totalmente hecha para el exilio desde el exilio. Esas son canciones que no grabé en Panajachel y hay otras de mucho más atrás, grabadas en Dideca, que ahora vamos a remasterizar: Piano Bar, No sé todavía con versión banda. Ah, e Intoxicándome que es una canción para el Lago de Atitlán que escribí hace ocho o nueve años. Tengo entendido que la estadía en Panajachel te ha inspirado. – Sí, aquí escribí y terminé de grabar Con las manos vacías y Teniéndote lejos que va en el disco también y escribí y grabé completamente Sin perder la paz, que es como se va llamar el disco. ¿Cómo definirías la música que tocas? – Yo hago canciones, cuento historias que veo, que le pasan a mis amigos, que me suceden a mí. A eso le pongo música detrás. No importa el género, puede sonar como un charleston, una salsa, un bolero, un rap. Para nada me estoy comparando con Sabina, pero viste él canta un blues y luego otra cosa y nadie le pregunta por su género. Él es Sabina, yo no sé si soy tan omnipresente pero trato de cantar cosas que me nacen y ser sincero con lo que canto. No tengo límites a la hora de componer y eso se refleja en mi música. Ahora que aprendí a usar loops, ya a todos los boleros les pongo algo digitalin atrás y todo suena interesante. |
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