Para dar satisfacción a varias lectoras y sus inquietudes provocadas por el personaje Aquiles, he aquí el complemento y conclusión de una guerra que fue legendaria –la de Troya–; esto, hasta no comprobarse lo contrario.
Si el rapto de Helena fue el pretexto de la Guerra de Troya, el personaje central que domina el evento reportado por Homero en la Ilíada es Aquiles. ¿Quién fue este ardiente, poco inteligente, gran guerrero, bello, quizás un poquitín pederasta –usual en aquellas épocas– y berrinchudo personaje que decide retirarse del combate contra los troyanos al haber sido despojado –a la brava– de su botín de guerra –la bella Briseis– por su jefe inmediato, el sombrío, barbudo y maligno griego-aqueo Agamenón? Aquiles habría de regresar únicamente al combate para vengar a Patroclo –su sugar baby– y matar al ejecutor de este, Héctor, hijo del rey de Troya y héroe de la defensa de la ciudad.
Aquiles había sido al nacer sumergido por su madre en las aguas del Styx –río de los Infiernos– para tornarlo invulnerable a la muerte habiéndolo sostenido por el talón, única parte de su cuerpo por la cual podría llegarle la parca. A pesar de esta artimaña para mantenerlo vivo, su madre que era adivina y que sabía la muerte le llegaría a su hijo durante el sitio de Troya, lo vistió de mujer para evitar que fuera llamado por la junta de reclutamiento con destino a Ilión. Pero Aquiles fue descubierto y obligado a unirse a las fuerzas griegas y fue así que nuestro héroe zarpó con el contingente hacia su destino fatal. Y fue en las afueras de Troya, en el décimo año de la guerra, que le llegó la muerte cuando falleció –si no en combate singular, sí en singular combate– al estar violando a Polixena –hija del rey de Troya– y exponer en tal ejercicio a la vista la planta del pie y por ende su talón vulnerable, oportunidad en que recibió el certero flechazo mortal ejecutado por Paris.
La guerra y destrucción de Troya se logró gracias a la astucia del caballo de Troya. Al término de la aventura –reportada por Homero en la Ilíada- Agamenón, de regreso a Grecia, fue asesinado por su esposa Clitemnestre unida a su amante Egisto. Eneas, príncipe troyano, zarpó hacia Tiro y su aventura dramática con Dido –princesa legendaria fundadora de Cartago– antes de llegar a Italia donde, como ancestro de Rómulo, participó en la fundación de Roma tal como lo reporta Virgilio en su Eneida.
Ulises, según la Odisea de Homero tardará –debido a controversias con Poseidón, dios de los mares– diez años en llegar de Troya a Itaca donde lo esperaba su esposa, fiel pero posiblemente frígida tejedora Penélope. La época de dioses y héroes estará entonces por terminarse, y la Historia histórica por retomar sus derechos.
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1 comentarios:
Tono Fuentes: (2008-07-02 14:54:56 horas)
Los seres humanos estamos mà s regidos por Dionisos (pasiones e instintos) aunque creamos que lo estamos por Apolo (ètica y razòn) nuestros actuar en el mundo nos lo demuestra. De allì que el cristianismo halla equivocado el camino al pretender que estamos guiados por la razòn. El mundo en que vivimos es trà gico.
1 comentarios: