Las principales cadenas de restaurantes lanzan menús económicos y fórmulas más creativas para atraer a los clientes y mantener sus ventas.
Por: Agustín Ortiz
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Que las ventas de automóviles, viviendas o artículos suntuarios se desplomen, derivado de la actual crisis económica mundial, no sorprende a nadie, los altos precios del petróleo y alimentos han mermado el poder adquisitivo de los consumidores, dando fin a un gran ciclo de crecimiento económico y consumismo disparatado. Tras décadas de crecimiento y expansión, gracias a un cambio en los hábitos de los guatemaltecos que dejaron de comer en casa por razones de trabajo o moda, lo cual permitió instalar locales en el interior del país a cadenas como Pollo Campero, McDonald’s, Burger King, Dóminos Pizza, etcétera, la industria empieza a resentir los efectos de la contracción económica y altos precios de los alimentos, que han subido un 17.4 por ciento interanual, y que no pueden trasladar con igual velocidad a los precios de sus productos por temor a una caída mayor de sus ventas. La primera en dar la alerta fue Pollo Campero, la cadena de más grande del país con más de 85 locales; su presidente Juan José Gutiérrez, declaró a la revista El Economista, que sus ventas han caído un 10 por ciento con respecto al año pasado, lo que los ha obligado a recortar su inversión en Guatemala y El Salvador. La cadena ha resentido un alza en sus costos debido a los altos precios internacionales del maíz, trigo, gas propano, harinas, frijoles, tomate, huevos, leche, pastas, aceite de cocina, vegetales, etcétera, ante lo cual ha optado por reducir su planilla laboral en sus restaurantes, ampliar sus opciones a productos como submarinos, derretidos, desayunos o lanzar menús económicos de Q15 y Q20 para mantener sus ventas. Personeros de las principales cadenas de comida rápida reconocen que la crisis económica ha provocado que las familias prioricen su presupuesto y recorten gastos superfluos, donde la “comida de la calle” ocupa un lugar importante. Atrás quedaron los tiempos en que las ventas de comida eran consideradas un negocio seguro, pese a que los guatemaltecos destinan 38 por ciento de sus ingresos mensuales a compra de alimentos. Lucha por el bolsilloPara asegurar su sobrevivencia, las empresas de comida rápida han reforzado sus estrategias de venta y una las primeras medidas adoptadas es la de ofrecer combos alternos a precios “que se ajusten al bolsillo del cliente”.Wendy´s por ejemplo, lanzó un combo en oferta denominado Wendy´s pack, que consiste en un sándwich más pequeño con papas fritas y gaseosa, a un costo de Q19, es decir Q15 menos que los menús premium Big Bacon y Classic Big, que cuestan Q34. McDonald’s lanzó un plan de dos menús por Q45; Pizza Hut ofrece tres pizzas por Q99 para contribuir al ahorro familiar y banquetes económicos a Q89. Por su parte, el rey de las hamburguesas, Burger King, le apuesta a la diversificación de productos, a manera de, además de satisfacer cualquier gusto, tener una oferta para cada bolsillo. “Nuestra estrategia ha sido consistente, aun en épocas difíciles”, enfatizó Gilda de Hernández, gerente de mercadeo de dicha cadena. |
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