Ayer, el ejército de Colombia se cobró un significativo triunfo en su lucha contra el grupo insurgente, con un operativo que liberó a 15 secuestrados.
Por: Redacción
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Ingrid Betancourt ya está libre, al igual que tres contratistas estadounidenses, siete miembros del Ejército y cuatro policías colombianos. Con el operativo Jaque, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) recibieron un golpe “de muerte”, según afirmaba ayer la misma ex candidata a la presidencia, retenida en la selva desde hace seis años. Los analistas políticos coinciden: este golpe es más devastador que, incluso, el ataque militar en Ecuador que acabó con la vida del segundo de las FARC, Raúl Reyes. O la muerte por causas naturales de su fundador, Manuel Marlunda. Han perdido a las más atractivas piezas de canje con las que contaban: Betancourt y los tres estadounidenses, Keith Stansell, Thomas Howes y Marc Gonsalves. “Nunca podrán recuperarse de esto”, aseguraba a la revista Time Alfredo Rangel, analista y director de la Fundación Seguridad y Democracia de Bogotá. “Esto los fragmentará aún más”, decía por su parte Michael Shifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano de Washington . Tan sólo este año, han desertado ya 1,450 rebeldes. El año pasado, por primera vez en la historia, hubo más desertores (2,480) que muertos (1,893)en acciones de combate. Las fuerzas militares, con entrenamiento de Estados Unidos, han diezmado frentes. Las filas de la guerrilla, según varias fuentes, están reducidas a 9 mil combatientes, la mitad de hace una década. “Subsisten porque aún tiene dinero del narcotráfico...(y) los secuestrados”, asegura Freddy Padilla, comandante de las fuerzas militares colombianas. Y apelan tanto al empleo de minas y ataques de francotiradores como a poder esconderse en la selva. Pero, para combatirlos, ahora el Ejército cuenta con helicópteros Blackhawk; 25 aviones de combate Super Tucanos, de fabricación brasileña, equipados con “bombas inteligentes”, y aviones espías estadounidenses; estos últimos instrumentales, para montar la operación que liberó a 15 personas. Betancourt, en sus primeras declaraciones, definió el operativo como “impecable”: miembros del Ejército se hicieron pasar por integrantes de las FARC y convencieron al jefe guerrillero que custodiaba a los rehenes (César) que la cúpula ordenaba su traslado. Fue así como guerrilleros, secuestrados y soldados subieron a un helicóptero. Este grupo fue ubicado gracias a las pruebas de supervivencia incautadas en noviembre, donde Betancourt, de 46 años, lucía mucho más demacrada de lo que se le vio ayer. En sus extensas declaraciones a la prensa, la sonriente ex candidata a la presidencia tuvo palabras de elogio para Uribe, para el Ejército, para quien la ayudó a recuperar la salud (William Pérez, secuestrado como ella, y liberado también ayer), y para todos los colombianos. Narró cómo, poco después de abordar el helicóptero, escuchó que se trataba del Ejército nacional y que estaban libres. “El helicóptero casi se cae, porque todos saltamos, gritamos, lloramos y no lo podíamos creer”. Sus familliares, tampoco. Desde Francia, hoy llegarán a abrazarla. (Con información de AP, DPA, El País, Time, Semana y El Tiempo, Colombia) |
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