Después del terremoto del 76, muchos trabajadores que llegaban a las fincas de la costa del Pacífico provenientes del altiplano, donde sus casas de adobe habían sido destruidas, decidí emplear mis tierras de caña ubicadas en La Democracia, municipio de Escuintla, para aplicarles el doble uso de ellas. Después de cada cosecha se debe calcular de 80 a 100 manzanas el cambio de algunos cañaverales debido a su bajo rendimiento, de esa forma preparaba los suelos y se los concedía en forma gratuita sin arrendamiento a los cortadores, dándoles además maquinaria, implementos agrícolas, combustibles y operadores en forma gratuita para la preparación de dichas áreas. Los trabajadores a su vez, después de surquear la tierra, ponían la semilla de caña dentro del surco y el maíz lo sembraban sobre la mesa; el compromiso que ellos tenían era aplicar herbicidas y deshierbo para las plantas de maíz que principiaban a crecer y que servían también para mantener el crecimiento y desarrollo de la nueva semilla de caña, luego entonces, cuando recogían su maíz, el rastrojo lo incorporaban al suelo para utilizarlo como abono orgánico suplementario. El maíz lo recogían en su totalidad sin que se les cobrara un solo centavo; ellos a su vez se llevaban el producto del grano para aplicarlo de la siguiente manera: una contribución de mi empresa para principiar la construcción de las nuevas viviendas de adobe, y el grano del maíz para el alimento de la familia y las aves de corral.
Esta forma de proceder en forma anual, hasta que ellos terminaban la construcción de sus viviendas, el único compromiso de mi persona hacia ellos, después de llevar a cabo este propósito, era continuar empleándolos en las siguientes cosechas para el corte y mantenimiento de los cañaverales. Después de cada cosecha pienso que así, como se aplicó de mi parte esa colaboración, en un momento tan determinante como fue lo causado por el terremoto de orden telúrico, hoy en día el cisma mayor lo tenemos en la producción de granos como el maíz que afecta tanto la economía del trabajador como su aspecto alimentario; si este sistema se aplica de la misma forma en que yo lo hice, en la década del 76 al 80, se está contribuyendo a una ayuda efectiva con solo un compromiso existente: el de la solidaridad y la conciencia social.
Durante ese periodo, de tiempo lleno de múltiples dificultades en el orden político económico y social, aproveché de mejor manera el tiempo: yo fui coordinador del parque arqueológico de la Democracia para su fundación, soy presidente honorario de la casa de la cultura y todas las noches de 8 a 10 p.m. conversaba allí con los pobladores de ese municipio sobre temas de la cultura nacional; esto me trajo un incremento en mi conciencia social y una satisfacción como muy pocas en mi vida personal. Hay que dar entonces para poder recibir, esta es una filosofía elemental de orden práctico y humano. ¡Buena suerte a todos aquellos que tienen hoy, ante nuestras circunstancias, la misma oportunidad que yo tuve en su momento!
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1 comentarios:
alfredo asturias: (2008-07-05 12:18:56 horas)
Felicitaciones Sr. Bonafina, vivo en Los EEUU y desde tiempo atras he visto como los empresarios de este pais y aquellos que gozan de recursos, muchos de ellos, invierten tiempo, espacio y dinero para favorecer a los mas desposeidos, que Ud. como terrateniente saque el tema nuevamente a mencionar cuando todos quieren dejar esto en el olvido es en verdad altruista de su parte, toda vez que no se toquen estos temas (del 10% de las tierras).
Fijese que aqui tenemos la concepcion de que los poseedores de riquezas, no solo en Guatemala, sino en toda latinoamerica se les conoce como terriblemente egoistas y usureros , e inconsecuentes moralmente con las necesidades mas basicas con la poblacion en la que viven. Mi admiracion y Dios quisiera que como Ud. hubieran muchos empresarios adinerados que tomaran como suyo el mejorar o participar de un mejor nivel de vida para con su projimo.
Recordemos que el bien que hagamos colectivamente afecta el futuro de miles y miles de ninos, aquellos que serviran a la patria o aquellos que se vengen de ella y de sus estructuras sociales.
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