La social democracia, hasta hoy, se ha traducido solo en mediocridad.
Helmer Velásquez
Los primeros seis meses de socialdemocracia, han servido para confirmar temores de mediocridad gubernamental y terminar con las expectativas de los más optimistas. A qué viene tan negativa visión. La conflictividad agraria encontró en este Gobierno una pieza de solución: la represión. Lo demás se ha ido en un diálogo sobre desarrollo rural, que no termina de arrancar, y gestos complacientes hacia los terratenientes: dejar sin efecto el Decreto 40-74, la conformación del Consejo de Desarrollo Rural, desalojos y permanecer impasible frente al avance del monocultivo, en reemplazo de campos de producción de alimentos.
Otro gesto de complacencia ha ido dirigido a los oligopolios que controlan la importación de alimentos: mayor liberalización comercial, ampliación de contingentes de importación. Sin embargo, la eliminación de aranceles, iniciada hace décadas y profundizada por el Gobierno anterior, en el marco del DRCAUSA, no ha reportado ninguna baja de precios al consumidor, de donde se colige que la decisión ahora tomada busca únicamente ampliar el “subsisdio” que –por este mecanismo– el Estado otorga a los grupos económicos que controlan la importación de Alimentos. Reitero, históricamente el consumidor no recibe beneficio de estas políticas. Excepción hecha del mantenimiento del precio del azúcar durante el régimen de Alfonso Portillo.
Por el contrario, la gravedad de la situación en la tenencia de la tierra y los niveles de exclusión y hambruna que de la misma derivan, parecen tener sin cuidado a la administración socialdemócrata, y es que cuando se conocen las cifras de ejecución del único y defectuoso mecanismo que “facilita” el acceso a la tierra a campesinos pobres, se constata que el programa de compra y dotación de tierras tiene a junio cero ejecucion, –con datos del Observatorio del Gasto Social– es decir, ninguna familia ha accedido a la tierra en propiedad en esta administración.
Se continúa privilegiando el arrendamiento de tierras –iniciado por el Gobierno anterior– de corto plazo y sin opción de compra, en donde el beneficio final es del propietario, pues el campesino con esfuerzo obtiene una cosecha magra. Los Q2 mil asignados por familia, para “alquilar” tierra, no dan para la renta en tierras planas y altamente productivas. La deuda agraria ni siquiera ha entrado en el debate gubernamental, mientras tanto la banca continúa presionando su pago.
En síntesis: en “tiempos de solidaridad”, a excepción de focalizadas transferencias condicionadas, la economía de las familias agrarias continúa pauperizándose. Un semestre perdido para la agonía campesina e indígena. La esperanza… ¿o la excusa?: fue tiempo de planificación y consenso.
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2 comentarios:
Jorge Velásquez: (2008-07-12 23:22:16 horas)
“¡Más, más, más, querremos más… no nos importa la miseria, no nos importa el dolor, no nos importa la violencia…! ¡Más, más, más, querremos más… no nos importa el sudor, no nos importan las lágrimas, no nos importa la sangre...!” Dicen las voces de los que no se sacian, de los que no se llenan, de los que no cansan de engullir, de devorar, de destruir, de explotar. Guatemala sale adelante siendo solidarios con la socialdemocracia y con el sector empresarial organizado –acaso no son “tiempos de solidaridad”-, mismos que no tienen un ápice de conciencia social, y menos aun, de solidaridad –al igual que todos los gobernantes de la mal llamada época democrática- y que creen que hasta les debemos de poner veladoras por todo lo que han hecho por el país. ¡¡¡Que cinismo!!! ¡¡¡Que vergüenza!!! ¡¡¡Que fatalidad!!!
elizabeth peredo: (2008-07-12 05:44:50 horas)
con esta "solidaridad" tus amigos son tus peores enemigos! de Esperanza solo el nombre de campania, todos los gestos han sido complacientes a las mismas familias feudales de siempre, no hay cambios, la lloradita de Colom en su toma de posesion fue digna de un oscar, y quienes decian que Sandra era izquierdista, pues ya vieron que equivocados, a ella le encanta igual que su pareja la derecha son burgueses arrivistes, aunque sean de Melchor... el privilegio de quienes pueden decidir donde comprar el petroleo, que impuestos pagar, que cuentas al fisco dar y que alimentos liberalizar sigue sin tocar... mientras tanto el "hambre no aguanta mas" y sino les gusta ya se firmo el Plan Merida!
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