La librería-café se muda en octubre. El nuevo centro comercial Plaza Fontabella albergará a la versión mejorada de Sophos.
Por: Mónica Luengas R. - mluengas@elperiodico.com.gt
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Un sueño familiar que se discutió en la sobremesa, durante muchos años. Así nació Sophos, la librería ubicada en la avenida La Reforma que se ha convertido en un referente para todos aquellos interesados en los libros, las actividades culturales, el buen café y la charla amena. Diez años después de su apertura, este negocio mostrará a sus clientes su nueva versión, que incluye un nuevo local, más espacio y más comodidades para aquellos que encuentran en sus instalaciones un lugar habitual donde pasar el rato. El nuevo centro comercial Plaza Fontabella, ubicado en la 12 calle y 4a. avenida de la zona 10, será el nuevo hogar de Sophos. Pero, ¿cuáles son las razones por las que se decide cambiar la librería de lugar? “Son dos razones fundamentales. La primera es el tema del parqueo y la segunda es que los libros, nuestros clientes y las ventas piden que crezcamos y aquí no hay espacio dónde crecer. Entonces, nos pareció que ya teníamos suficiente nombre como para que la gente nos buscara si nos movemos seis cuadras”, afirma Phillipe Hunziker, gerente de Sophos. La versión 2.0 de Sophos tendrá el doble de espacio, es decir que los libros de todas las secciones estarán mejor expuestos y el área de niños va a tener un lugar más importante. En sus nuevas instalaciones, la librería tendrá un salón de conferencias que, aunque estará integrado al café, va a poder estar aislado cuando la ocasión lo amerite y tendrá el área de talleres integrada. La nueva estructura de Sophos, además de contar con un parqueo en el sótano del centro comercial, permitirá que tanto la librería como el café estén abiertos en un horario más amplio. La librería se mudará en octubre y abrirá oficialmente sus nuevas puertas el 15 de ese mes. “Si los pronósticos se cumplen, cerraremos solo tres días, porque cada día que cerramos es una pérdida”, afirma Hunziker. Un negocio familiar“Hace diez años, mi mamá dejó su trabajo, pidió un préstamo e hizo realidad lo que siempre había querido hacer: Abrir una librería como las que veíamos en otros lados y que aquí no había”, cuenta Hunziker. Los hijos de Marilyn Pennington, madre de Phillipe y gestora de Sophos, se involucraron años más tarde. “Hubo un momento en el que mi mamá nos juntó y nos dijo que pensaba cerrar la librería porque era mucho trabajo para ella sola. Así me empecé a involucrar, que era el que podía hacerlo en ese momento, y desde entonces estoy aquí”, cuenta Hunziker.Durante esta década, Sophos ha tenido varias sedes (en La Antigua, Cuatro Grados Norte y en la Usac) que han cerrado. Ahora solo quedan la original y la de la Universidad del Valle. “Ha existido una razón particular por la cual cada sede no ha funcionado, pero el punto esencial es que creemos que no somos muy buenos para llevar un lugar en donde no podemos estar. Así que hemos decidido hacer lo que hemos aprendido en estos años: escoger libros y recomendarlos a los clientes”. El lector inteligenteLo que diferencia a Sophos de otras librerías, según su gerente, es “la actitud hacia el lector, esa complicidad que existe. Suponemos que nuestro lector es inteligente, sensible y que se arriesga a leer cosas que no necesariamente están recomendadas”. De esa forma es que los lectores son, en parte, los responsables del catálogo de la librería, “Fuimos aprendiendo cómo hacer los pedidos viendo qué era lo que se vendía. Los clientes venían preguntándonos por libros que no teníamos y nosotros se los traíamos. La gente no se daba cuenta, pero nos hacían el favor de ayudarnos a descubrir catálogos y editoriales. Ahora ya podemos anticiparnos y traer libros que casi se etiquetan con nombre y apellido. Como es un negocio pequeño, atendido por nosotros mismos, conocemos por cara, nombre y demás a la gente que habitualmente viene aquí”. |
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