El acuerdo Petrocaribe resuelve temporalmente el problema del abastecimiento.
Mario Fuentes Destarac
El reciente lanzamiento de misiles en Irán redundó en un repunte inusitado del precio del petróleo en el mercado internacional (US$147 el barril), ya que reforzó el temor a una guerra entre Irán e Israel, que podría poner en jaque al crudo que se transporta a través del Estrecho de Ormuz.
En todo caso, se asume que, por lo menos, un 10 por ciento del precio de los combustibles es debido a la psicosis de guerra. Por supuesto, si la guerra estallara el precio del crudo sería impredecible. Algunos expertos anticipan que el precio del crudo podría rondar los US$400 por barril.
El alza imparable del precio del petróleo está causando estragos en la economía nacional. El asunto no solamente se queda en recesión (crecimiento negativo del PIB) e inflación (alza generalizada de precios), sino que se está traduciendo en contracción económica (reducción de la economía) y en ingobernabilidad, con sus secuelas de empobrecimiento, anarquía y violencia.
Aunque el abastecimiento de crudo no ha menguado dramáticamente, todo apunta a que la producción exportable se estancará. Hoy por hoy solamente, Arabia Saudita está aumentando el crudo de exportación. Es decir, que los países consumidores netos tarde o temprano enfrentarán el fantasma del desabastecimiento, ya que los productores se concentrarán en el autoconsumo.
El acuerdo Petrocaribe resuelve temporalmente el problema del abastecimiento, más no el del precio del crudo. También tiene el inconveniente de que aumenta la deuda pública externa (que deberán pagar las futuras generaciones) y pone en manos del Gobierno, para gastar discrecionalmente y sin control, cerca de Q5 mil millones anuales.
El consumo incremental en países productores y no productores de crudo, así como el agotamiento de campos petrolíferos (México y el Atlántico Norte), se traducirá más temprano que tarde en desabastecimiento para los países consumidores netos, además de un encarecimiento galopante de los hidrocarburos.
La única solución integral para nuestro país es apostar al autoabastecimiento de crudo, es decir a explorar y explotar en forma nuestro propio petróleo. Esto implica, además de garantizar la competencia y facilitar e incentivar la inversión, pensar en montar una industria petrolera propia, con capital mixto, por ejemplo.
Entiendo que la inversión es costosísima, gigantesca, pero hace más sentido la contratación de deuda pública para este fin que para financiar el consumo actual, en detrimento de nuestro futuro.
Para ese sistema de autoabastecimiento, bien podría utilizarse como arranque ese monto anual que no se pagara. Aparte de ello existe un presupuesto general de ingresos y egresos de la nación, y no veo tan fácil poder utilizarlo por parte del gobierno en forma discrecional. De todas formas el punto medular del asunto es las graves consecuencias que esta teniendo para nuestro país, el alza de los combustibles, lo cual repercute en todos los ordenes de la vida nacinal. Sin embargo, en las máximas autoridades del país no se ve que busquen alternativas para mejorar nuestra situación económica, y no precisamente en el precio de los carburantes, pues ello un factor exógeno
carlos lopez: (2008-07-14 10:42:54 horas)
estos ya son señales de el fin de el mundo ¿ esta usted preparado para el en cuentro con CRISTO? si no lo ha hecho este es el momento aceptele y ya no siga haciendo lo malo
Alberto Teodoro Sánchez Samuelson: (2008-07-14 10:38:35 horas)
No cabe duda, gran constitucionalista pero, totalmente pérdido en temas energéticos.
rene posadas: (2008-07-14 05:27:19 horas)
Asi se habla los recursos Guatemaltecos deben de ser explotados por Guatemaltecos no por companias extranjeras.
4 comentarios: