Aunque el medicamento fue elaborado y lanzado al mercado en un principio como un eficaz antialérgico, los expertos se dieron cuenta de que, de paso, calmaba la ansiedad de los pacientes, ya fueran niños o adultos, e incluso adultos mayores. Al parecer el mismo efecto que consigue inhibiendo las sustancias que produce el cuerpo cuando algo da alergia, se consigue con las sustancias que el cuerpo produce cuando hay un cuadro ansioso.
Por: Ana Isabel Villela - avillela@elperiodico.com.gt
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La ansiedad no es más que un mecanismo de defensa del cuerpo. La buena noticia es que se cura, aunque el período de ansiedad puede ser realmente molesto y, sobre todo, desconcertante para el paciente. El trastorno encuentra su raíz en los problemas que acarrea la vida, especialmente en momentos en los que parece no existir salida o resolución para ellos, y no en algo congénito, ni mucho menos. “Es un problema psicológico social, que se da cuando la persona se encuentra atravesando momentos difíciles, como la pérdida y posterior búsqueda de empleo, y todos los problemas que eso conlleva, entre otros muchos casos. Los síntomas van desde sudores, mareos, manías, tics, sensación de ahogo, palpitaciones y hasta ataques de pánico o lo que se conoce como síndrome de ansiedad generalizada”, explica Byron Gálvez, médico y cirujano guatemalteco. Cuando aparece el trastorno, el paciente debe ser visto por un psicólogo o un psiquiatra que le ayude a hacer los cambios conductuales necesarios para poder enfrentar lo que le está sucediendo; el medicamento se usa entonces como complemento para el éxito de la terapia, pues le facilita el camino a la persona. “La ansiedad tiene seis caras, aunque lo más común es que la persona experimente mucho estrés, nerviosismo y trastornos en el sueño, y el medicamento le ayuda a sobrepasar la etapa más crítica, cuando él siente que no lo puede manejar, idealmente son tres o cuatro meses de ingerirlo”, agrega Gálvez. Los niños que están pasando por momentos difíciles como el divorcio de sus padres también pueden beneficiarse con el medicamento cuando el cuadro ansioso realmente lo amerite. El pequeño puede mostrar hiperactividad, agresividad o sudores sin razón aparente. La dosificación del remedio depende de cada caso en particular. El mismo cuenta con presentación en jarabe, ideal para los niños o los adultos mayores que ya no pueden tragar pastillas, y por supuesto, en cápsulas. “Normalmente se recetan dos dosis diarias, aunque se puede hablar de tres para los casos severos, cuando se sugiere que el paciente ingiera 12.5 miligramos de medicamento en la mañana y al media día, y 25 por la noche, para que el paciente duerma bien. Vale recordar que con la ansiedad se liberan tantas sustancias en el cuerpo que la persona puede llegar a padecer males como presión alta o desatarle una diabetes”, dice Gálvez. Atarax fue desarrollado en un principio para combatir cuadros alérgicos severos, ocasionados por ejemplo por picaduras de insectos o por la ingesta de algún alimento, lo mismo que por el contacto con alérgenos como el polen, el polvo o la humedad. Sin embargo, los médicos se dieron cuenta de que la droga lograba calmar al paciente al mismo tiempo que le aliviaba la alergia. De esa cuenta, se hicieron los estudios pertinentes para darle a Atarax carácter de ansiolítico, después de comprobar que el mismo actuaba a nivel del sistema nervioso central, evitando la liberación de las sustancias corporales que producen la ansiedad. La gran novedad en torno a la medicina es que no crea dependencia, al contrario de lo que sucede con las benzodiazepinas, que además dejan al paciente en un estado de desorientación y lentitud anormal. Sus efectos secundarios, a la vez, son mínimos, se reportan algunos casos de somnolencia y aun menos de sensación de nausea. Para más información comuníquese con Farmalogística al 2384-0526 o al 5206-2659 directamente con el doctor Byron Gálvez. |
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