Maynor Cruz Batres, presidente Creativos & Medios, Comunicaciones Integradas de Marketing
Columna de la UGAP : Maynor Cruz Batres
Para la época del Terremoto las clases se interrumpieron y los niños teníamos todo el tiempo para ver televisión. De los tres canales que había, sólo el Canal Siete estaba al aire. Por eso, casi cualquiera de nuestra generación sabe quién es Jacinta Pichimahuida. ¡Eran los tiempos de televisión masiva para audiencias masivas!
Después, nació el cable y le siguió la televisión directa con su fragmentación de canales y de audiencias. Programación para aventureros, para cocineros, para niños, para mujeres, para... La audiencia dejó de ser masiva y pasó a segmentarse por afinidad y estilos de vida.
Luego, con el auge de internet una nueva generación se pregunta “para qué esperar el lunes a las 7.00 PM por el próximo capítulo de Lost, si lo puedo descargar de la red y verlo cuando se me antoje, y escoger reproducirlo en mi PC, celular o iPod, y sólo quizá, también por el televisor”.
La televisión tradicionalmente ha basado su negocio en vender audiencia; a mayor número mayores tarifas. Un esquema difícil de mantener en un mundo digital en donde cualquiera produce un video casero, lo sube a internet y obtiene millones de visitas.
Aún conviven las transmisiones masivas, las señales de cable, los contenidos en línea, pero se vislumbra una ruptura. La importancia de los nuevos medios se manifestó con los recientes debates demócratas en Estados Unidos, transmitidos de forma simultánea por CNN y YouTube. Este último, cuenta con una nueva sección dedicada a corto metrajes en línea y que, a pesar de las deficiencias técnicas, es vista por algunos expertos como el principio de la nueva televisión.
La publicidad también vive aires de cambio, porque si siempre supimos que hacíamos anuncios para gente que no quería verlos, pero los soportaba a cambio de una señal gratuita, hoy, los consumidores de la era digital empiezan a permitir sólo aquella publicidad que en verdad les interesa. Incluso van más allá, desean una relación interactiva con ella. Un ejemplo del cambio asomó en la pasada Eurocopa, durante el partido entre España e Italia, que según la Cadena 4 prometía ser “el evento de mayor audiencia de la historia televisiva en España”. El suceso tuvo una lectura reveladora a través de un reporte generado por Tuenti, la versión hispana del Face Book. Durante los descansos subió el tráfico a su sitio, lo que significó que un porcentaje considerable de espectadores dejó de ver la tanda de anuncios. No para ir al baño, sino para entrar al internet en busca de información complementaria a la televisión.
Quizás el futuro sea la convergencia entre televisión y computadora. Los canales serán portales personalizados. Nunca más se perderá parte del programa porque lo sintonizó ya empezado. La publicidad se podrá descargar, compartir, interactuar o simplemente ignorar. Alguien podrá decir que en nuestro país aún falta mucho para llegar a un escenario totalmente digital, pero de algo estoy seguro: en el proceso tendremos que despedirnos de la televisión tal como la conocemos.
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