En 1998, Unión Fenosa se hizo con el 93% de la propiedad de la distribución de la energía eléctrica en Guatemala.
Iduvina Hernández
En 1998, Unión Fenosa se hizo con el 93% de la propiedad de la distribución de la energía eléctrica en Guatemala. Como parte de una maniobra de esa empresa para asegurarse el monopolio, se formaron la Distribuidora de Electricidad de Oriente Sociedad Anónima (DEORSA) y Distribuidora de Electricidad de Occidente Sociedad Anónima (DEOCSA). En un contrato que le concede medio siglo de monopolio en la distribución de energía en 19 de los 22 departamentos del país, la empresa en cuestión ha cautivado una cartera de 1.2 millones de usuarios en el territorio nacional. Fue el gobierno de Álvaro Arzú quien, con su ministro de Energía y Minas, Leonel López Rodas, privatizó el servicio. Segmentaron las actividades de generación, transmisión, distribución y comercialización, crearon tres empresas y vendieron la de distribución y comercialización a Unión Fenosa, por 101 millones de dólares. Desde entonces, las quejas de usuarios defraudados por DEORSA y DEOCSA podrían llenar miles de hojas. Cobros injustificados, atención leonina a los clientes, irregularidad en el voltaje, así como daño permanente a equipos electrodomésticos, son la queja cotidiana. Queja a la cual se suma la interrupción del servicio. Por ejemplo, en vastas zonas del departamento de San Marcos o Quiché, el servicio es interrumpido hasta por 48 horas continúas o, cotidianamente de 3 a 4 horas por día. Aunque ha habido amonestaciones por parte de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE), las fallas continúan y se multiplican en lo que es un nicho más de impunidad en Guatemala. El público usuario del servicio, mayoritariamente ubicado en zonas rurales carece de medios para presentar sus denuncias y reclamar el trato que merecen como ciudadanas y ciudadanos de este país. A estas alturas, son intolerables e inaceptables las condiciones en que dichas compañías prestan el servicio de distribución y engordan sus bolsillos a costa de la estafa. Es necesario que tanto la CNEE como el Ministerio de Economía y el Congreso de la República tomen cartas en el asunto. Y al respecto, las comisiones de Energía y Minas así como Defensa del Consumidor y del Usuario, presididas por Alejandro Sinibaldi (Partido Patriota) y Nineth Montenegro (Encuentro por Guatemala), tienen la responsabilidad de prestarle atención al caso. A fin de cuentas, alguna autoridad en este país deberá ponerle el cascabel al gato y bajarle la palanca al monopolio en la distribución de electricidad.
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1 comentarios:
MARCO VINICIO MEJÍA DÁVILA: (2008-07-15 22:05:38 horas)
Son las 9:05 p.m., del día en que apareció este valiente y documentado trabajo. Es una lástima que no recibiera el eco de lectores y lectoras. Talvez ese silencio cómplice se debe a que la mayoría de "blogistas" residimos en la región central, el mercado que se reservó la Empresa Eléctrica. Esta no es una denuncia más. Es la constatación de un hecho: el gobierno de Arzú subastó los bienes públicos y todavía no recibe el juicio de la historia, es que ahora escriben corifeos de la UFM, como Sabino. Felicitaciones a Iduvina y ojalá abunde en el tema. Que esta sea la primera gota del agua ácida de la inconformidad y que al persistir logrará horadar la roca de la impunidad.
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