Qué se ha hecho a partir de lo ocurrido en Postville.
Francisco Villagran de León
El artículo de Juan Luis Font sobre el testimonio del profesor Camayd-Freixas plantea una serie de interrogantes, entre las cuales incluye la pregunta sobre qué ha hecho el Embajador de Guatemala en Washington en relación al caso de los inmigrantes indocumentados detenidos en Postville, Iowa, el pasado 12 de mayo.
En primer término quiero decir que el testimonio del profesor Camayd-Freixas me impresionó mucho, por el relato de su experiencia, dura y difícil, como intérprete durante las gestiones judiciales llevadas a cabo en Postville, y por el valor de haberlo hecho público. Sin embargo, debo decir que no teníamos conocimiento de todos los detalles que menciona el intérprete.
La pregunta que el columnista formula es muy válida. El cónsul de Guatemala en Chicago, Gustavo Adolfo López, se trasladó a Postville al día siguiente de la redada en una planta procesadora de carne y la detención de aproximadamente 280 guatemaltecos indocumentados; allí se entrevistó con las autoridades del lugar, visitó a los detenidos y conversó con muchos de ellos. A las autoridades transmitió el deseo de los detenidos de ser deportados a la mayor brevedad. De todas sus gestiones fue debidamente informado el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Por mi parte, sostuve reuniones con funcionarios del Departamento de Estado y del Departamento de Seguridad Interna (Homeland Security), para expresar nuestra preocupación. Concretamente manifesté mi extrañeza por la decisión de someterlos a un proceso penal por el supuesto delito de robo de identidad...También hice ver que la preferencia de los detenidos en Postville era ser deportados a Guatemala. Unos días después, el 20 de mayo, participé en una conferencia sobre problemas migratorios, en la que nuevamente me referí a la situación de los detenidos en Postville; en esa ocasión formulé una serie de preguntas públicas al subsecretario de Seguridad Interna, el Sr. Stewart Baker. El intercambio con el Sr. Baker está, por cierto, documentado en un comunicado de la Conferencia de Obispos Católicos (http://www.usccb.org/mrs/). Además, también he hablado del problema con algunos congresistas y con varios asistentes de congresistas y senadores, y les he pedido que le presten más atención a esta medida draconiana que se está aplicando en contra de los inmigrantes indocumentados.
Si no se envió una nota diplomática de protesta es porque no se tenía conocimiento de todos los posibles abusos que menciona el profesor Camayd-Freixas. La información de las diligencias judiciales en Postville era muy escueta y los abogados conocedores de temas migratorios que fueron consultados opinaron que las mismas, aun cuando podían considerarse inusuales y muy severas, se enmarcaron dentro de la legislación estadounidense. Me ha parecido más prudente consultar sobre posibles acciones diplomáticas con los colegas embajadores de otros países cercanos que están viviendo situaciones similares. Por otra parte, tengo la obligación de ponderar otras gestiones a favor de los migrantes guatemaltecos, como son los permisos temporales de trabajo (gestionados por el viceministro de Relaciones Exteriores Miguel Ángel Ibarra), el TPS y la moratoria en las deportaciones. Aunque no hemos recibido respuestas definitivas, la Embajada lleva a cabo las gestiones correspondientes.
Comprendo y comparto la preocupación y el pesar que sienten los guatemaltecos por el infortunio que han vivido nuestros compatriotas en Postville. Les puedo asegurar que los funcionarios consulares y diplomáticos acreditados en Estados Unidos no somos indiferentes ante esta lamentable situación, como tampoco lo son nuestras autoridades en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Hacemos todo lo que podemos, si bien la naturaleza de nuestro trabajo exige discreción y mesura.
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