Israel y Hezbollah intercambian restos de soldados y prisioneros
La milicia chiíta celebró el regreso a Líbano de todos sus militantes muertos o capturados a cambio de dos soldados israelíes adentro de ataúdes.
Redacción
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Archivo/elPeriódico
Alegría en líbano. Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah, recibió como héroe al prisionero liberado Samir Kuntar.
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Perfil del crimen
>Samir Kantar fue uno de cuatro milicianos libaneses que atacaron un edificio de departamentos en Israel en 1979. >Smadar Haran, que se despertó por detonaciones de granadas y se refugió con su hijita de dos años, a quien sofocó sin querer. >Su marido, Danny intentó correr con su hija Einat, de cuatro años, cuando los atacantes irrumpieron en la casa y los arrastraron hasta la playa. >Testigos dijeron que Kantar mató a Danny Haran frente a la niña, a la que luego le aplastó el cráneo contra una roca con la culata de su fusil. DPA
Ambos cerraron ayer con este acuerdo el último capítulo de la guerra de 2006.
Con una modesta ceremonia, Israel llevó ayer a casa los cuerpos de dos de sus soldados en ataúdes negros, como parte de un esperado intercambio con la organización libanesa Hezbollah.
A cambio, Israel entregó a Samir Kuntar, quien había estado encarcelado por casi tres décadas tras ser condenado por un mortífero y notorio ataque. Junto con él, cuatro otros prisioneros libaneses y los cuerpos de 199 combatientes e infiltrados de Líbano, exhumados de un cementerio en el norte de Israel y trasladados en diez camiones de la Cruz Roja.
Los dos soldados israelíes, Ehud Goldwasser y Eldad Regev, habían sido apresados en una incursión de Hezbollah en Israel el 12 de julio de 2006, un ataque que comenzó una guerra de meses entre el Estado israelí y Hezbollah, y que cobró unas 160 vidas israelíes y más de mil vidas libanesas.
En Beirut, los cielos se iluminaron ayer con fuegos artificiales y las multitudes ondeaban banderas amarillas de Hezbollah para celebrar la liberación de Kuntar y los otros cuatro libaneses. Los cinco hombres fueron transportados por vía aérea a Beirut, donde los recibieron muchedumbres exultantes. El líder de la milicia, Hassan Nasrallah, hizo también una rara aparición pública para darles la bienvenida.
Durante los últimos dos años, Hezbollah se rehusó a aclarar si los soldados estaban vivos o muertos. La mañana de ayer, cuando se inició el intercambio, un representante de la milicia chiíta anunció que al fin se revelaría el estado de los soldados, mientras señalaba los dos ataúdes.
Después de trasladar los cuerpos a Israel, a las autoridades militares les tomó varias horas identificar sin lugar a dudas los restos de los soldados. Cuando se completaron estos procedimientos, el Gobierno de Israel finalmente trasladó a Samir Kuntar y los otros prisioneros a territorio libanés. El intercambio ha despertado un doloroso debate en Israel. Aunque el intercambio de prisioneros, según algunos, cerró el capítulo de la guerra de 2006, el trato ha endurecido la postura de muchos israelíes que acusan a Hezbollah, una milicia chiíta respaldada por Irán, de jugar con las emociones de las angustiadas familias de los soldados desaparecidos hasta el final. Muchos piensan que el precio fue demasiado alto.AP, DPA, The New York Times.
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