Surge en el vértice de la sexta y Martí, en el borde la zona dos, un espacio interactivo, en donde artistas y público fusionan talento y emociones, para construir propuestas musicales. Este tabernáculo dedicado al culto del dios Apolo anima al público a asumir el escenario: ya para confirmar cualidades histriónicas o descubrir aquellas ocultas hasta el contacto celeste con la música. La responsabilidad de este proyecto cultural involucra a Danilo Cardona y Gad Echeverría, “shecas” comprometidos con la Guatemala social y cuya vena artística empieza a templarse en los umbrales del centenario Instituto Central para Varones, bajo la sombra de las araucarias y con una vigorosa infusión de la consigna institutera: “Frente altiva y corazón rebelde” que para aquellos años ya había calado hondo en aquella juventud, que tocando el cielo con las manos soñaba con la Guatemala de la Justicia y la Revolución.
Una vez más estos perennes ciudadanos, de los que nunca se rajan, de los que divagan con las notas de la poesía, de los que aportan a la regeneración de la sociedad…estos artistas que nos retan a vernos al espejo, a examinar la conciencia, los mismos que nos encaminan a lo sublime, nos recrean un resquicio para reconstituir fuerzas frente a la vida cotidiana. Pues bien, es a esta Guatemala del silencio, la desventura y la injusticia. En donde contra sangre y fuego la cultura se ha ido tejiendo un espacio, –negado por décadas durante las dictaduras militares–, a la que viene a contribuir esta entidad cultural, que la creatividad y la enjundia de estos quijotes de los sueños. Hoy nos proponen. Para la bohemia del centro de la ciudad, esa que se niega a abandonar la zona uno, por nostalgia o por arraigo, a esos ciudadanos y ciudadanas que construyen conciencias y apelan a los sueños, es a quienes se dedica el esfuerzo de los creadores, ya para la charla política, para la trova o para lanzarse a los escenarios. Mientras aún podamos, vale la pena detener un momento la rueda de esta vida construida a jirones, para recrear la conciencia.
Este apartado de la línea de los escritos cotidianos, busca comentar el esfuerzo de Danilo Cardona y Gad Echeverría y ser un efusivo homenaje a esa juventud, acrisolada por la lucha y la implacable persecución de la milicia, que aun en la adversidad del llanto o la sonrisa rota, persiste en la difícil idea de construir una Nueva Guatemala. Recurriendo entre otros a los viejos “aleros”…músicos de pura cepa.
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3 comentarios:
Manuel Aler: (2008-07-17 17:11:40 horas)
Y, sus nostalgias Sra. Cancinos, ¿de que colorcillo son?; ¿rosaditas, verde olivo?
Javier De León: (2008-07-17 16:35:19 horas)
Estimado Señor Velázquez:
Me parece que los dos insignes ciudadanos hacen bien eso del arte, pero me parece que respecto a lo del compromiso social se rajaron hace un buen rato!!, hace muchisimo tiempo!!
Karen Cancinos: (2008-07-17 15:49:42 horas)
muy buen texto, desde la perspectiva literaria... la nostalgia rojilla es otra cosa, pero no tenemos que estar de acuerdo en todo, ¿eh, Helmer?
3 comentarios: