Antes que los plásticos y toda la serie de empaques desechables invadieran nuestro planeta, Guatemala vivía, sin proponérselo, más por razones culturales y limitaciones económicas, de una manera más ecológica y consonante con la naturaleza.
María Elena Schlesinger
Si hablamos de los empaques de antes, recordemos que en los mercados la mayoría de los objetos menudos se empacaban con hojas grandes y verdes. De esa forma se vendían los anacates, los hongos, lorocos, los miltomates, el chile, los quesos frescos y de capas, así como toda una gama de pequeñas verduras y condimentos, las que se amarraban en forma de maletitas con otra suerte de pita natural llamada sibaque.
Los huevos, manzanas, melocotones y toda suerte de comestibles considerados de trato delicado se transportaban en canastas de juncos o cajas de madera sobre anchas camas hechas de filosa hoja de pino, por lo cual las frutas tenían siempre un doble aroma natural.
En los comedores populares de los mercados, las hojas eran los envoltorios olorosos en donde se servía la comida para llevar: las carnes en recados de tomate o aderezados con pepita, la panza, las hilachas, la carne en amarillo, las hierbas en ashgushte o los pepianes negros, guisos que se acompañaban con cucharadas copadas de arroz frito muy blanco encima, hojas que se desempacaban convirtiéndose en flamantes platos vegetales. La verduras hirvientes como los güisquiles blancos y la yuca reventada con chicharrón y salsa de chile también se servían a la clientela sobre hojas muy verdes, y las tortillas se enrollaban también en hojas o se llevaba siempre la servilleta de manta o de lino, de suerte que se necesitaba gastar en papel o bolsa desechable.
Los tradicionales tamales, en todas su gama de sabores y tamaños, no sólo se elaboraban sobre las aromáticas hojas de plátano, según recetario prehispánico, sino que en los puestos y tiendas se vendían al público enrolladas en hojas de chocón, un arbusto de hojas grandes, olorosas y flexibles que aún crecen salvajes en las ruinas y caminos aledaños de La Antigua.
Cuando de chuchitos, mantequilla o melcochas se trataba, la tusa salía a relucir como empaque limpio, seco y sin aroma. La tusa se utilizaba muchísimo no sólo como empaque de la recordada mantequilla lavada, sino como la recubierta para los tamalitos y chuchitos, así como para todo el repertorio de dulces chiclosos hechos a base de panela hirviente y coco, jaleas amelcochadas, así como el recubrimiento idóneo para las tapas redondas de rapadura hechas de azúcar moscabada, con lo antes se endulzaba casi todo, de una manera menos refinada, pero sí más saludable.
La tusa era muy utilizada. Se deshilachaba y amarraba y se formaban estropajos los cuales se utilizaban en el lavado de los trastes y artefactos de baño. También se ponía a remojar en el agua para ablandarla, utilizándola también como papel toilet. El lavado de ropa, de pelo y de cuerpo se utilizaba la bola de jabón de coche, con todo y los pelos y dientecitos de animal, así como los paxtes, magníficas esponjas naturales con que nuestros abuelos se restregaban el cuerpo.
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6 comentarios:
Rafael Catalan: (2008-08-11 15:54:24 horas)
AAh, que reconfortante este articulo, despues de que lo lei, cerre los ojos....y estaba en mi casa en Chiquimula....que recuerdos.....Tia Chaito, la extraño. Felicitaciones Doña Maria Elena pero con todo respeto su articulo deberia de llamarse "Back to the future". Por supuesto este comentario lo hago porque para mi su articulo fue un viaje al pasado, como en la pelicula.
Velia López: (2008-07-19 23:29:37 horas)
Sólo quiero expresarle que me requete super encantan sus pequeñas historias, casi las siento. Felicitaciones!! y el de Hojas y Tusas, ojalá volviéramos hacia atrás ya que odio ver la ciudad inundada de bolsitas de colores tiradas por todas nuestras sucias calles.
Edgar Estrada: (2008-07-19 17:21:40 horas)
Sra. Schlesinger, que tiempos y que agradable recordarlos. pregunto ? mejor nos hubieramos quedado como estabamos anteriormente con nuestro radio, con nuestros juegos (escondite, avion, arrancacebollas, trompo, cincos, electrizado, sillita y otros ) que nos hacian sentirnos muy bien aun en nuestra pobreza y a esto le agregamos la familia a la hora de la comida papa, mama y los hijos juntos. Diferente hoy en dia, donde no pasa tan solo uno en el cual, no se este enviando desde aqui, dis que, los grandes adelantos tecnologicos; video-game, tele-plasma,micros, etc. Que a la fecha no sirven para nada (salvo para comunicarnos), y han disuelto a la familia y el comedor en un lugar que ya no es necesario tener porque ya no hay espacio se necesita poner otra cama, los papas ya no tienen tiempo por su trabajo los hijos sentados en su cuarto como idiotas jugando todo el dia frente al televisor o la computadora les hablan y estan en otra dimension y economicos porque ya ni comen, pero estos son los adelantos de los paises del primer mundo, que POBREZA.... Y gracias por recordarme esos tiempos cuando compraba mis tiras en hoja, mis perotes, mis guiscoyoles, toffies y mis negritos; AUN NO ES TARDE PARA VOLVER Y RETOMAR EL CAMINO.
juan fratti: (2008-07-19 14:44:06 horas)
Desgraciadamente el desperdicio es una enfermedad de los pobres e incultos. La gente de plata en los paises desarrollados, produce menos basura, los barrios pobres, producen cantidad de desechos plasticos. En algunos supermercados en EEUU, ya no dan bolsa plastica. O compra uno una reusable al costo de un dolar/bolsa, o lleva su bolsa de trapo o caja de carton. Ya tampoco se usa mucho la botella de plastico, pues ESTUDIOS RECIENTES han encontrado que en su fabricacion se usa un agente cancerigeno. Disphenol-A. La gente si usa el paxte (Loofah), y la basura de jardin, no la recogen si no va en bolsa de papel. LOS SERVICIOS DE RECOLECCION DE BASURA SON MUNICIPALES, y le dan a uno contenedores para el reciclaje de botellas, botes, latas papel y carton. Cada bolsa extra, le cobran a uno por aparte. ASI ES SI NO LE PEGAN A UNO DONDE DUELE, NO APRENDE.
José Antonio Montes: (2008-07-19 12:49:02 horas)
El plátano es originario de Asia, llegó a las costas mediterráneas en el siglo VII y a las Islas Canarias en el siglo XV. Desde Canarias llegó a América en el año 1516. Los tamales tracionalmente han sido envueltos en hoja de maxán, de acuerdo a la tradición prehispánica.
J.A.
rene posadas: (2008-07-19 07:51:44 horas)
Digno articulo para imprimir y ponerlo en el folder de los recuerdos.saludos
6 comentarios: