El interés del préstamo de un uno por ciento es tentador, siempre y cuando las razones del endeudamiento valgan la pena, por ejemplo, liberarnos de la dependencia del petróleo en la generación eléctrica si usamos ese crédito en la construcción de hidroeléctricas. Ya tenemos estudios de factibilidad completos, como Xalalá, Chulac, Camotán, Jocotán y Jupilingo (imagínese las maquiladoras que se instalarían en estos pueblos, solucionando para siempre el problema de empleo), y qué decir de las geotérmicas Moyuta y Pacaya. Ahora si el préstamo se usa para regalar bolsitas con frijol y maíz, está mal endeudar a nuestros nietos sin ningún beneficio para ellos ni para los que les regalaron la comida; hay que enseñar a pescar.
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1 comentarios:
Carlos Alberto Asturias Paz: (2008-07-21 06:29:01 horas)
Mientras los medios se degañitan cacareando acciones poco atinadas, el resto de paises centroamericanos construyen Hidroelectricas. Como corolario sabran los acuciosos lectores que hasta la ley original de Petroleo fue redactada en Ingles y en USA
.cedula P17-5194
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