Un diálogo con los ganadores de la XVI Bienal de Arte Paiz.
Por: Edwin Siekavizza
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Latintoys es el nombre de la obra que hizo al colectivo La Torana ganador de la edición 16 de la Bienal de Arte Paiz. Reconocidos con Glifo de Oro y premiados con US$10 mil, ahora el colectivo será la carta que represente a Guatemala en la Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano, que se celebrará en Honduras, a partir del próximo noviembre, hasta febrero de 2009. Marlov Barrios, Erick Menchú, Plinio Villagrán, Norman Morales y Josué Romero, trabajan en un salón del Centro Cultural Metropolitano. Ahí tiene su sede tanto el colectivo, como el Taller Experimental de Gráfica, que dirigen los artistas. ¿Cuál es la dinámica que utilizan para trabajar en grupo?– Los trabajos más significativos hasta ahora son esta edición de la Bienal y los murales que hicimos para la ciudad de Guatemala (en la zona 12). La idea de los murales es dejar una obra permanente que la gente tuviera cerca. El ejercicio consistió en que cada uno hizo una propuesta de mural, todos trabajando en la misma temática, y posteriormente consensuamos las partes formales y simbólicas más significativas que quedaron en una sola pieza.En el caso de la obra para la Bienal Paiz, la idea era hacer una obra que reflexionara, a partir de objetos, sobre la problemática social y familiar íntima y pública en Guatemala y Latinoamérica. Como hilo conductor, estas obras deberían de tener un poco de humor, el tema de la sexualidad, de la religión, de las maras, de política, el tráfico de niños y seres humanos y, en base a hechos temáticos, cada uno produjo una pieza. Al principio pensábamos unificar las obras en un solo objeto, pero se nos hizo muy interesante el diálogo entre las piezas. Algo significativo es que todas estas piezas fueron hechas a partir de la individualidad de los miembros de La Torana, pero fueron consensuadas por el grupo. Cada uno presentó su propuesta y luego se afinaron totalmente en colectivo. Muchas de las ideas tuvieron que cambiarse sustancialmente, en forma, más que en contenido. ¿Hay algún proceso de educación e investigación antes de comenzar a trabajar las obras?– Nosotros creemos que las piezas de arte contemporáneo tienen que estar teorizadas. Mucho en las obras que se miran son ejercicios teóricos, a través del objeto y de la producción artística. Cada uno tiene un bagaje diferente, tanto visual como teórico; y cuando se van creando las piezas, existe un consenso entre todos de qué es lo que se quiere lograr y cómo se va a hacer. Hay discusión para aterrizar las piezas en un plano teórico.¿Y por ser en colectivo no se dificulta la discusión?– No en nuestro caso. Nosotros particularmente no nos esforzamos por ser colectivo. Tuvimos la oportunidad de estudiar arquitectura y de tener la afinidad por las prácticas artísticas y las artes visuales.Es una motivación estar muy cerca del proceso creativo de cada uno de los compañeros. Las búsquedas son muy afines. Cuando iniciamos teníamos un espíritu melancólico, una necesidad por reiterar un objeto o una imagen relacionada con nuestra historia individual. Algo un poco o bastante ingenuo. Poco a poco nos acercamos a la teorización y a la obra de artistas contemporáneos, cosa que nos ha ayudado a darle forma y cuerpo a la investigación. Más que complicado, estar muy cerca del trabajo de los demás ayuda a discutir abiertamente, lo cual es un privilegio. Siendo un grupo de cinco personas, nos hemos enriquecido mucho con los hallazgos y aportes teóricos, temáticos y formales de los integrantes. ¿En el futuro qué pasará con La Torana?– Pensamos en La Torana como una plataforma. El colectivo siempre nos ha motivado al dialogo interdisciplinario y a la discusión; además de cohesionar ideas que tienen un valor de trascendencia a nivel individual, que nos arriesgamos a presentarlas al público.La Torana ha sido una escuela, un momento particular de nuestras vidas que ha tenido mucha evolución, y que en cualquier momento puede terminar. Es un hecho que va a llegar el momento que no va a ser necesario firmar como La Torana. Ahora es un momento en que nos place hacer esto, porque estamos aprendiendo mucho trabajando juntos. Estamos conscientes de lo que hemos marcado en Guatemala con nuestro trabajo, es una gran responsabilidad y una motivación grande. Participar como colectivo en una Bienal Centroamericana nos tiene muy motivados para seguir produciendo más proyectos que tenemos engavetados. Incluso hay proyectos que no sabemos si puedan realizarse, porque no sabemos cuánto tiempo vamos a estar juntos. Ahora estamos funcionando muy bien, porque se han acoplado bien las diferentes formas de pensar y, de alguna manera, hemos formado un solo cerebro entre todos. |
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